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Solista en La La Land

Smush Parker, Devean George, Sasha Vujacic, Chris Mihm, Kwame Brown, Brian Cook… nos seáis duros con vosotros mismos si os cuesta recordar a alguno (o varios) de los nombres que tenían roles importantes en la rotación de los Lakers de la temporada 2005/06, segunda sin Shaquille O´Neal en nómina.

Tras quedarse fuera de los Playoffs rompiendo una racha de 10 temporadas consecutivas pisando la postemporada y con Lamar Odom como único integrante del róster (además de Bryant) con talento suficiente como para generar juego tanto para sí mismo como para los demás, el futuro a corto plazo del equipo se intuía tan tenebroso como el nivel de talento de su plantilla.

Phil Jackson, de vuelta al banquillo angelino pese a su tormentosa salida y a su complicada relación con la estrella elegida por Jerry Buss, aireada con la publicación de “Last season”, conocía el único camino posible para salvar la complicada papeleta: apelar al orgullo y el fuego competitivo de su cañonero estelar, entregando el peso ofensivo al mismo jugador al que acusó de egocéntrico en las páginas de su libro un año antes.

Fuente fotografía: Getty Images

El que aquella escuadra contabilizara 45 triunfos al final de la temporada regular y se clasificase para los playoffs bien debería catalogarse de milagro. Un milagro andante, con nombre y apellidos.

Kobe Bean Bryant

El discurso del anotador obsesivo para el que el único lanzamiento malo es el que no sale de sus manos no siempre es justo con los grandes talentos ofensivos de nuestra era. Muchos olvidan en su argumentación el desorbitado nivel de presión física y mental que conlleva el soportar un peso ejecutor desmesurado noche tras noche, con el mejor defensor rival ejerciendo de molesto guardaespaldas y sabiendo que el engranaje del equipo en la mitad de la cancha del contrario empieza y acaba en ti.

Y que, sin tu esperada exhibición, las posibilidades de victoria se convierten en una quimera.

Bryant promedia 43.3 puntos por partido en enero de 2006, la mayor media en un mes vista hasta entonces desde los 45.8 de Wilt Chamberlain en marzo de 1963. Aquel enero dejó para los anales 7 partidos de 40/+ puntos anotados por el escolta (incluyendo 81 ante los Toronto Raptors el día 22) para alcanzar un registro de 9 victorias en los 13 partidos disputados.

En abril repetiría el gargantuesco logro, promediando 41.6 puntos para regalar al equipo de Phil Jackson 6 victorias en 8 partidos. Únicamente Chamberlain había logrado asegurar 40 puntos por noche en 2 o más meses de una misma campaña. De nuevo los dos nativos de Philadelphia uniendo sus nombres en el libro de hitos inmortales.

Los Lakers necesitaban de las heroicidades diarias de Kobe, como condición necesaria para competir contra el rival de turno.

Bryant llegó a aquella temporada con 30 partidos de 40/+ puntos acumulados en 9 años de carrera entre los profesionales. Sumaría 27 más al término de la 2005/06, con 18 triunfos para su equipo en esos 27 duelos. Sus 35.4 puntos por partido convirtieron aquel curso en el 8º de mayor promedio anotador de la historia de la NBA (a expensas del actual de Harden), y los 2.832 puntos totales anotados en los 80 partidos en los que participó (41 minutos de media en cancha) le permitieron ingresar en un club legendario en el que únicamente figuran como miembros la flor y nata de los anotadores de siempre: Wilt Chamberlain, Kareem Abdul-Jabbar, Michael Jordan y Bob McAdoo.

Además, aquel partido celebrado en el Staples Center el 22 de enero ante los Toronto Raptors se convirtió en la 2ª mayor anotación individual de todos los tiempos, únicamente tras los 100 puntos de Chamberlain frente a los New York Knicks del 2 de marzo de 1962. En el grueso de la temporada regular de aquella campaña 2005/06 hasta en 206 ocasiones algún equipo no logró alcanzar la cifra de 81 puntos anotados en un partido completo. Bryant lo logró en solitario para derrotar a los canadienses.

“Aquello fue algo para recordar, otro nivel. Durante mi carrera como jugador y entrenador he presenciado muchos partidos memorables, pero nunca había visto algo así.”

Phil Jackson después de los 81 puntos de su pupilo.

Con James Harden batiendo registros imposibles ante nuestro pasmados ojos, era el momento de rememorar aquel histórico curso de Bryant que terminó en una taquicárdica serie de playoffs a 7 partidos contra los Phoenix Suns de Steve Nash y Mike D´Antoni, finalistas de la Conferencia Oeste y que remontaron ante aquellos Lakers una desventaja inicial de 3-1 y sobrevivieron a los 50 puntos anotados por el escolta de púrpura y oro en un sexto partido decidido en la prórroga para los de Arizona.

La obra maestra del solista de La La Land permanece viva en la memoria de todos los que tuvimos la suerte de ser testigos de sus prodigios diarios.

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