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¿Por qué Moses Malone está tan olvidado?

Moses Malone es una de las grandes figuras históricas mas infravalorados de la historia, pero.. ¿Por qué?

Moses Malone con los Atlanta Hawks
Forniés

Pensar en la década de los 80 en la NBA conduce siempre a los mismos nombres… Magic Johnson, Larry Bird, Kareem Abdul-Jabbar, Isiah Thomas… Es natural, son figuras muy reconocidas, representadas en los medios de una u otra manera y dueños de la mayoría de anillos en la penúltima década del siglo XX. Sin embargo, una figura brilla tras la sombra de estos gigantes, y no se trata de cualquiera, sino del segundo máximo anotador y máximo reboteador desde la temporada 1979-1980 a la 1988-89, ese hombre es Moses Malone.

En Petersburg, Virginia nació en 1955, un chico fruto de dos padres que no medían más de 1,70, en una casa humilde carente de retrete y con un agujero por ventana. Su madre echó a su padre a los dos años debido a su alcoholismo, y como muchas mujeres afro americanas crio a su hijo sin ayuda, centrándose por completo en el bienestar de Moses, hasta el punto de que a pesar de no ganar más de 100 dólares por semana, Mary Malone buscaba siempre que Mo no hiciera más trabajo del estrictamente necesario.

Fue en estas condiciones que nuestro protagonista comenzó a jugar al futbol y al baloncesto, decantándose por el segundo tras ver su habilidad entre otras cosas, para coger todos los rebotes disponibles. Esa capacidad para saber distinguir cuales eran sus puntos fuertes, junto con la inteligencia para ver que podían significar una buena suma económica, es una de las características que definen a un hombre cuya forma de hablar, y timidez, ocultaban a un individuo brillante que observaba tras su silencio todo lo que ocurría bajo los tableros y fuera de ellos.

Moses era un chico reservado, seguro de sí mismo, pero cuya opinión era que cuantas menos personas le rodeasen, y menos se dijese, en menos problemas se metería, y aunque todo ello es cierto, es una de las razones por las que su nombre no es sacado a la luz cuando se repasa la época en la que la NBA pasó de ser una liga al borde de la ruina a el negocio multi-millonario que es hoy en día.

En su juventud Malone podía llegar a estar jugando hasta la 1 o las 2 de la mañana en los fines de semana, y aunque gozaba de un físico envidiable para el baloncesto, eso no le impidió ver más allá, Moses no quería ser uno más. Buena muestra de ello son las notas que enterró en la biblia de su hogar, uno de los pocos libros presentes, en la que dejó anotado que iba a ser el mejor jugador de instituto de todo el país, y más tarde otra donde apuntó que pasaría directamente a las ligas profesionales, ambos retos fueron superados con creces.

De acuerdo a su entrenador de instituto, el máximo reboteador ofensivo de la NBA llegó a agarrar 45 rebotes en un solo partido, lo que resulta impresionante, no solo por el número, sino también por las manos que atrapaban el balón. Aunque inexplicablemente dos padres de apenas 1,70 dieron luz a un chico de más de dos metros, Mo sí heredó las manos pequeñas de sus padres, unas manos impropias de su tamaño, que jamás resultaron un impedimento para su sacrosanta misión en el tablero, pero que apuntan a como la genética quizá le robo la posibilidad de ser el mejor de todos los tiempos.

Sea como fuere, el chico de Petersburg sabía utilizar su trasero y sus caderas para apartar a todos de la zona, y en caso de no lograrlo, su velocidad, a todas luces excesiva para un pívot, se encargaba de situarle en el sitio correcto y en el momento preciso. Sin duda, si buscáis el molde con el que se hizo a Barkley o Zion, Moses es la respuesta. Nadie estaba preparado para una fuerza tan demoledora en la pintura, tanto es así que su instituto no perdió un solo partido en sus dos últimos años.

Sus proezas atrajeron a cientos de representantes de universidades, algunos de manera lícita como Lefty Driessell de la universidad de Maryland, quien casi logra reclutarlo. Otros bajo la presunción de que debido a su origen humilde y sus maneras un tanto rurales se le podría sobornar bajo mano.

Aun así, a pesar de su oratoria poco refinada y bañada con acento sureño que le ganó el mote de “murmullos”, muchos supieron ver en Mo no solo a un espécimen físico de 2,08 m sino también a un hombre paciente y sensato, que no podía ser tentado con pagos bajo mano, y que era muy consciente de que debía ser recompensado de forma justa por sus esfuerzos.

“Si no te puedes expresar correctamente, no quiere decir que seas estúpido, ¿estúpido? Escucha, Moses fue el primero en darse cuenta que él era el producto. Moses lo entendió antes que todos”

Los Utah Stars de la ABA ofrecieron a Mo y a su madre, algo que ninguna universidad podía ofrecer abiertamente, una buena cantidad de dinero… sin embargo estaban cometiendo el mismo error que las universidades, pensar que Malone era un chico pobre del sur fácil de convencer. Los Stars le ofrecieron 3 millones por 5 años, pero en realidad solo un año estaba garantizado, y en las clausulas se estipulaba que Moses podía quedar vinculado a ellos durante doce años.
Quizá otro hombre hubiera firmado corriendo, y hubiera agarrado el sobre con 25.000 dólares que el dueño de los Stars dejó en la casa de los Malone, pero Moses sabía que nadie da duros por pesetas. Driessell, a pesar de querer a Moses como parte de su universidad, ayudó a Mo conectándolo con Dell y Lee Fentress, dos abogados y representantes de Washington que lograron poner el contrato profesional a favor del jugador.
Seguramente esta sea otra de las razones por las cuales Moses no es tan reconocido como uno de los mejores por la mayoría de aficionados, en aquella época la universidad era sagrada, y la idea del estudiante atleta era reverenciada como parte del tejido de Estados Unidos. El hecho de que un chico humilde rechazase la “educación” para ganar dinero rápidamente, no estaba bien vista, y desde luego no proporción momentos inolvidables en el campeonato universitario para que todo el país reconociera su nombre al instante. Spencer Haywood, jugador de los jazz, y quien dejó a la universidad de Detroit en su segundo año para irse a la ABA, dijo lo siguiente.

“Las universidades están ahí para usarte, si eres negro y no has tenido una mami y un papi rico, entonces no tienes opción. Tomas la oportunidad que primero se te presenta.”

Moses consiguió con los profesionales, lo que lograría durante toda su carrera, uno de los mejores contratos de la liga y unos números que respaldaban dicha suma. En su única temporada completa en la ABA, logró 18,8 puntos y 14,6 rebotes, y de no haber sido por la ruina de los Utah Stars y posteriormente de la ABA, Moses posiblemente hubiera permanecido en la ciudad mormona, siempre y cuando se le pagase su justa cantidad.

He aquí a mi parecer el tercer motivo por el que Moses no es demasiado reivindicado en la NBA, a su personalidad poco dada a las declaraciones, su ausencia en la NCAA, se puede añadir que era un duro negociador que nunca daba su brazo a torcer ante los dueños, lo que enfureció a muchos hombres incapaces de hacer un tributo a este gran jugador
Su contrato de novato asustó a muchos tras la caída de la ABA, y es que aunque sus números le avalasen, lo cierto es que salvo DR.J, todos los jugadores de la ABA eran valorados como el producto de una liga y competencia menor.

Moses pasó por Portland y pudo haber formado parte de la blazermania, pero su precio era muy caro para ser suplente de Walton, por lo que fue traspasado por apenas dinero y una ronda, a día de hoy Walton sigue sin entenderlo. Pasó por Buffalo, donde el entrenador Tates Locke se la tenía jurada, ya que cuando era entrenador de Clemson, Mary Malone denunció a la NCAA que su universidad intentó sobornar a Mo con un coche comprado por dinero que le dieron a un pariente. El resultado fue jugar 6 minutos, su agente comenzó a presionar a Buffalo, que lo traspasó a Houston. Allí Moses encontró su primer hogar NBA, y Buffalo se mudó a San Diego.

Los Rockets podían haber ganado mucho con aquel equipo, Calvin Murphy, John Lucas, Rudy Tomjanovich… pero un puñetazo a este último significó un traspaso de John Lucas por Rick Barry, una decisión que dejó a Houston sin base y a Barry con mucho dinero pero pocas piernas, mientras tanto el bueno de Malone comenzaba a poner sobre aviso a la NBA.

A finales de los 70, Mo batió el record de rebotes ofensivos por temporada con 7,2 por partido, promedió 24,8 puntos por partido y cogió 17,6 rebotes de media, todo ello le valió el MVP y el primer contrato por valor de 1 millón por temporada, en total 3 millones por tres años, el mejor contrato en un deporte de equipos de todo el país.
Parte del mérito corresponde a su representante y abogado, el señor Fentress, cuyo máximo cliente era el gobierno de México, y cuyo porcentaje resultante de las ganancias de Malone no eran su principal manera de ganarse la vida. Fentress siempre habló con su cliente a las claras, fue incorruptible a diferencia de otros y buscó el mejor trato posible, algo más fácil que en otros casos dada su producción.
Moses permaneció en Houston y llevó a una franquicia con récord negativo hasta las finales contra los Celtics de Larry Bird, ganó otro MVP y para cuando llegó el momento de renovar, en Houston ya no tenían el dinero suficiente para retenerle.
Harold Katz, el flamante dueño de los 76ers si lo tenía y en el vio la pieza perfecta para pasar por encima a los Lakers y a los Celtics. Seis años y 13,2 millones, de nuevo uno de los mejores contratos de la liga, Mo respaldaría el montante llevando a Philadelphia a ganar su único anillo en la NBA siendo el MVP de las finales en 1983. Por si fuera poco, al año siguiente, también entrenó y ayudó a adelgazar a un tal Charles Barkley, aun así se repitió la misma historia.

Independientemente de los resultados, Malone siempre era acusado por cobrar demasiado, algo que Katz dejó claro tras la vuelta de Mo por un esguince de tobillo, en aquella época los dueños aún no entendían que este juego le pertenece a las estrellas, y el destino de sus franquicias también. Una vez cumplido el contrato, Philly lo traspasaría a los Bullets, convencidos de que su edad y el hecho de que llevaba jugando desde los 18 años significaban que pronto dejaría de brillar, sobra decir que se equivocaban.

Moses quizá ya no podía ganar por si solo a todo el frontcourt de Celtics o de los Bucks, quizá ya no fuera a ser MVP en otra ocasión, pero siguió acudiendo al All Star durante tres años más después de dejar los 76ers, en total se metió en la selección de mejores jugadores hasta en doce ocasiones, más de la mitad de su carrera, una trayectoria de 21 años entre ABA y NBA.
Moses dió muy buen juego en Bullets y más tarde en los Hawks, acabando su carrera de manera discreta en Milwaukee, Philadelphia de nuevo y San Antonio. Esta es quizá la última razón por la que Moses está tan infravalorado, y es que a pesar de su brillante juego en muchos equipos, su corta estancia en todos ellos le prohíbe alcanzar el status de mito que tienen gente como Magic, Bird, Kareem o Thomas.

Mo parecía tenerlo claro, cuando se eligieron a los 50 mejores jugadores con motivo del 50 aniversario de la liga, Malone llevó el número 2 de Philly, la camiseta con la que ganó su único anillo. Sin embargo Moses no llegó a ver dicha camiseta levantada en el pabellón de los 76ers, Mo murió con solo 60 años en 2015, veinte años desde su retiro, veinte años en los que pudieron  hacerlo con el creador del “Fo, Fo, Fo” presente… finalmente lo llevaron a cabo en el 8 de febrero de 2019.

En definitiva hay razones plausibles para entender porque Moses Malone no está reivindicado como una de las mejores carreras en la NBA, a pesar de mantener el récord en rebotes ofensivos, y pese a que supera en puntos y rebotes a Bird y Magic en su década mágica. La ausencia de una carrera universitaria, los contratos que enfurecían a los antiguos dueños, una personalidad retraída alérgica a hablar con los medios y el paso por más de 10 franquicias.

Pueden escoger la que quieran, pero si han llegado hasta aquí, no pueden negar lo evidente, Moses Malone era un fuera de serie, 3 veces MVP, 4 veces first All NBA, 6 veces líder en rebotes y la NBA no sería lo mismo sin el “Chairman of the boards”

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