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De la LEB al cielo: seis cupos que no deberías perder de vista

Con el Playoff de ascenso a punto de comenzar, la segunda competición de nuestro baloncesto vuelve a dejarnos una remesa de nombres nacionales muy interesante.

realvalladolidbaloncesto.es

La LEB Oro es una de las competiciones más duras e impredecibles del baloncesto europeo. Cada año absorbe equipos de mayor calibre, bien por descensos o porque alguno de los ya militantes decida dar ese impulso económico que le acerque a la máxima competición española. El mismo avance se refleja en los jugadores que aterrizan y ven la liga como un gran escaparate en el que lucirse y venderse al mejor postor entre pujantes ACB o de otras ligas del continente. En esa exposición de las mejores piezas, los equipos nacionales ponen el ojo en la sección de jugadores formados localmente, popularmente conocidos como cupos. Una condición cada vez más valiosa y requerida para hacerse hueco en la Liga Endesa. Por eso, es conveniente repasar, de todos los contabilizados como cupos, a los peces gordos de la LEB Oro 2022/2023.

Cabe destacar que algunos jugadores que ya han contado con un paso duradero en la primera división o son ya muy veteranos para hacer una carrera longeva ahí, como son los casos de Álex Barrera, Óscar Alvarado, Nacho Llovet, Oliver Arteaga o Rafa Luz no serán incluidos, así como tampoco los que no pudieron aprovechar su oportunidad en años muy recientes, por falta de madurez o, simplemente, de minutos, como pudieran ser Mike Torres, Sean Smith o Aleix Font u otras situaciones como la de Héctor Alderete, un fenomenal talento que aún necesita tiempo, o Robinson Idehen, una de las sensaciones de la primera mitad que se lesionó de gravedad en diciembre. Buscamos descubrir nombres nuevos al aficionado al baloncesto nacional, que no domine tanto esta segunda división. En definitiva, posibles fichajes por debajo del radar.

Melwin Panztar

Un auténtico todoterreno. Oficiosamente el jugador mejore valorado de la categoría (pues el primero es Michael Carrera, ahora en Gran Canaria). Tenía muy buena pinta en la cantera del Real Madrid, pero pareció estancarse. Tras tres años en el Real Valladolid, el sueco ha alcanzado su mejor versión. Y no es para menos, pues hace literalmente de todo. Un base que destaca por su físico pero tiene unos porcentajes de 48% en tiros de dos, 35% en triples y 80% en tiros libres para un promedio de quince puntos por encuentro, además de capturar 3,7 rebotes, dar cuatro asistencias y robar 1,7 (tercero de la liga)balones para englobar veinte de valoración por encuentro.

Ha llegado a su madurez deportiva con unos guarismos casi inigualables que sólo se ven manchados por sus casi dos pérdidas por juego y la toma de algunas decisiones alocadas. Pero es casi imparable, prueba de ello son las más de seis faltas que recibe por partido, donde también lidera el ranking de forma extraoficial. Con apenas 23 años y 1,90 de estatura, está más que preparado para dar el salto a la máxima competición nacional, y será capaz de marcar diferencias. Veremos si es con el conjunto pucelano, pero de no ser el caso, alguien deberá llamar a su agente imperiosamente.

Felipe Dos Anjos

Una elección con algo de trampa, pues ya gozó de dos oportunidades en ACB entre Burgos y Bilbao sin contar con muchos minutos. Pero es que el dominio del brasileño, también canterano del Madrid, en la LEB Oro es casi equiparable al de Tavares en ACB. Aún con 25 años, firma 11,6 puntos por partido, con unos escandaloso 70% en tiros de campo. Un seguro de vida en la zona cuando su Andorra ha tenido problemas para atacar y un cerrojo cerca de su canasta. Además de incluir en su estadística siete rebotes y un tapón cada vez que juega.

Sería lógico pensar que los del principado cuentan con él en su regreso a la Liga Endesa, pues la segunda división se le queda muy pequeña. Veremos si a la tercera va la vencida. Ha mejorado su rango de lanzamiento, alejándose hasta los tres-cuatro metros su amenaza. También ha sabido ahorrar en faltas cometidas, un factor clave para que los rivales no busquen atacarle en cada posesión. El gigante de 218 centímetros debe plasmar esa superior física en un escalón superior.

Iván Aurrecoechea

El trotamundos madrileño ha sido una de las sensaciones del curso. Tras pasar por la NCAA con la Universidad de Nuevo México, Islandia y Chile, el interior volvió a España de la mano del recién ascendido Albacete Basket. Y para nada salió mal la apuesta, pues el interior ha terminado siendo el segundo mejor reboteador de la competición con 7,4 por duelo y también subcampeón en faltas recibidas con casi 5,5. Sin ser un coloso como Dos Anjos (2,04m), su movilidad, capacidad de bloquear y desbloquearse y su rudeza y determinación en el rebote, y la zona en general, han terminado por hacer de uno de los pívots ‘clásicos’ a uno de los mejores jugadores de la competición.

Tras confirmarse el descenso de Albacete Basket, firmó para disputar los playoffs de ascenso con Estudiantes, donde ya debutó en Liga EBA, con la función de dar descanso y complementar a todo un Kevin Larsen. Pese a no ser un gran anotador, ha registrado casi doce por partido, con un 49% en tiros de campo y algo de amenaza desde el triple, pero con un preocupante 54% en tiros libres y más de dos pérdidas por encuentro que deberá mejorar para afianzarse en equipos de mayor caché.

José Francisco ‘Chumi’ Ortega

Otro de los nombres propios de la temporada. Uno de esos jugadores que bien podrían definirse como obreros, que ha sido muy querido en cada equipo en el que ha recalado (Murcia, Albacete, Alicante) por su coraje hasta ser pieza clave en el subcampeón; Zunder Palencia. Un alero, o escolta, con un físico privilegiado pese a su corta estatura (1,90m) que se ha consagrado como uno de los mejores defensores, el mejor de los exteriores casi con total certeza, de la LEB Oro.

Líder en balones robados por partido con 1,8, pero ha sido su drástica mejoría ofensiva le ha valido para exigir una plaza en la Liga Endesa a bombo y platillo. Nueve tantos por partido, con un despampanante acierto del 63,5% en tiros de dos, 47% en el triple y 81% en tiros libres. A los famosos intangibles hay que sumar su eficiencia, pues logra todo eso, más 5,5 rebotes y 1,7 asistencias sin gozar de mucho protagonismo con balón, hasta alcanzar más de catorce de valoración, en apenas 23 minutos disputados en cada choque. Uno de los que no ofrece el beneficio de la duda; tiene que estar en ACB cuanto antes.

Atoumane Diagne

Siempre relegado a la faceta de segundo pívot de un grandísimo equipo como Leyma Coruña, primero por el monstruoso Nick Ward y este año luchando la titularidad con un perfil parecido como Nwogbo, el ex canterano del Barça Atoumane Diagne cada día está más cerca de ser una referencia de la categoría, o incluso colarse un poco más arriba. Es un jugador extraordinariamente rápido para sus 2,15m de talla y la grave lesión de rodilla que sufrió en el Limoges francés. Otro que destaca en buena parte por su físico, pero también se notan los mil y un entrenamientos tácticos que debió hacer como culé y bajos las órdenes de Alfred Julbé en Francia.

En tan solo quince minutos por partido, eleva sus promedios hasta casi ocho puntos rozando el 67% en tiros de campo, 5,7 rebotes y es de los pocos que llega a superar el tapón por encuentro para englobar once de valoración en cada participación. Gran candidato a defensor del año en la categoría, cambia tiros y genera dudas entre los rivales por su envergadura, a la que suma unos muelles más que correctos. Un plus perfecto para sus sólidos bloqueos, que muy a gusto finiquita en alley-oop o con poderío a base de mates simples. Muy cerca de certificar el jugador que una vez apuntó a ser, el senegalés debe tener un hueco en la mejor competición española más pronto que tarde.

Sergi Costa

Un base aún mejor, con su mismo apellido, se llevó todos los elogios y el reconocimiento de mejor pasador de la LEB Oro el curso pasado, pero el ex de CB Prat ha sido la brújula que ha guiado al CB Almansa a la salvación por cuarta temporada consecutiva. Cuarto mejor asistente de la competición con 4,7 por duelo, el badalonés ha sido el mejor con mucha distancia en el rating asistencia/pérdida durante todo el curso, lo que incremente más si cabe el mérito de esa cuarta plaza.

Un ejemplo de fiabilidad, también en porcentajes, donde sella 43% en tiros de dos y 36% en el triple, desde donde lanza un gran volumen de sus tiros una mecánica muy peculiar. Ocho puntos y casi doce de valoración para un director que quizá sufriera en la Liga Endesa por su físico, pero su inmaculada temporada y su edad (26) han de ser currículum suficiente para llegar hasta ahí en un futuro cercano.

Agustí Sans

Un integrante más del club de bases con una soberbia capacidad de lectura de juego y asistencia que triunfa en la LEB Oro y no parece alcanzarle para extrapolar esa inteligencia a la ACB. Canterano de Joventut con el que debutó en la mejor liga nacional, Sans ya cuenta con una amplia trayectoria en la LEB Oro. Parece mucho más alto del 1,94 con el que está oficialmente registrado, pues ataca el aro de forma mucho más orgánica, como así muestran sus porcentajes (45,5% en tiros de dos y 28% en el triple) y sus más de tres rebotes por partido.

Esa incomodidad para lanzar por fuera, incluso tiros libres donde firma un escueto 64%, son el gran punto en contra del balear de 28 años para afianzarse en ACB. Domina el pase a la perfección y sirve casi cinco asistencias por encuentro, cifra que le sitúa en el pódium dentro de dicha clasificación. Defensivamente muy solvente, no acostumbra al fallo y ha encontrado en otro candidato que se ha quedado a las puertas de entrar, Walter Cabral, a su mejor aliado. Ese juego de bloqueo directo y dos contra dos puede ser un filón incluso en competiciones de mayor exigencia, que no hay tantas.

Juan Rubio

Un clásico de la LEB Oro. A punto de cumplir los 28 años, Rubio encontró su merecido premio al firmar por Morabanc Andorra, donde ha ascendido a ACB, pero sin contar con el protagonismo que uno quisiera. Otro gran currante que consigue el amor de cada afición que defiende, pero podría dar una gran versión en la Liga Endesa con un baloncesto más egoísta.

El murciano es un gran tirador, en movimiento y en catch&shoot sobre todo. Su acierto desde más allá del arco es del 42,6%, uno de los diez mejores del campeonato. Ha mejorado su capacidad para poner el balón en el suelo y atacar el aro y, si da un paso más para afianzar lanzamientos como el floater o penetra de forma más agresiva, pueden hacer de Rubio un perfil muy valioso para desatascar partidos que vayan al barro. Falta por ver si esa apuesta la mantiene Andorra o algún otro equipo decide dar ese paso.

Edu Gatell

Un gladiador de la zona. El catalán ascendió con Granada la temporada pasada, pero no superó el corte para integrar la plantilla del curso actual. Renacido en Alicante, ha formado una gran dupla interior con el americano McDonell. No tiene un físico exuberante (206cm), pero es un jugador muy difícil de mover cerca del aro, gana la posición para recibir y rebotear sin mayor problema.

A base de oficio, es el séptimo jugador que más rebotes se adueña con 6,5 y el tercero en tapones con 1,2 por encuentro. No lanza de tres, lo que al ser un poco tosco puede suponer un problema para formar parte de un equipo ACB. Pero lo contrapone con un 64% de acierto en sus casi ocho tantos por partido. Un pívot de mucha intensidad e inteligencia, dureza para bloquear y para aguantar casi a cualquiera que se atreva a postearle. Está por ver si su lateralidad y falta de rango vuelven a suponer demasiado como para que una escuadra de Liga Endesa busque contar con él en sus filas. No parece que vaya a ser el año que viene, pues renovó su contrato en marzo con los lucentinos.

Lazar Mutic

La plaza más cara de esta lista. Se han valorado nombres como Marc Peñarroya, Miguel González, Kostadinov o su compañero de equipo Jaime Fernández, pues si algo ha destacado en el Club Baloncesto Almansa en esta 2022/2023 ha sido un núcleo nacional muy potente. Pero el bosnio Mutic, tras pasar por las categorías inferiores del Real Madrid ha afianzado su talento y físico en LEB Oro tras brillar con Marbella en una categoría menos la pasada temporada.

Un alero de enorme estatura (2,04m) y envergadura para alternar con las posiciones interiores. En veinte minutos por encuentro ha firmado diez puntos en cada uno, con unos buenísimos 44% en tiros de dos, muy lastrado por su toma decisiones y una potencia que le provoca exceso de confianza, y 41,7% desde el triple, que le sitúa entre los mejores de la liga y 3,8 rebotes. Las lesiones le han pasado factura y solo ha podido entrar a cancha en 24 partidos. Sus ocho de valoración y más de una pérdida por encuentro para el poco volumen de bote que tiene demuestran que debe ser más paciente para alcanzar su techo, pero con ese poderío físico y tanto talento como para poder tirar, incluso tras bote, deben hacerlo un serio candidato a jugar ACB el próximo curso.

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