Elmer Bennett: “El base debe hacer que los otros jugadores se sientan a gusto. Ha de tener psicología para hacerles entrar en juego. Es importante que los pívots sean felices: corre, que yo te daré el balón. Y estará más motivado para defender fuerte y rebotear duro. Un base tiene que ser duro con sus compañeros”.

Con una calidad suprema, una visión de juego de jugar por y para el equipo y una identidad que dejaba huella por allá donde pasaba, podemos considerar al bueno de Elmer Bennett como uno de los mejores bases, por no decir el mejor, que nos ha brindado el continente que se encuentra al otro lado del charco. A sus espaldas, un total de 361 partidos jugados en cuatro ciudades diferentes, en las que dejó su huella en cada una de las doce temporadas que disputó en España.

Mr. Basketball de Texas y un inicio prometedor

Elmer James Bennett nació un 13 de febrero de 1970 en Evanston, Illinois. Como muchas veces en estos casos, el afán de jugar al deporte del balón naranja llegó gracias a su hermano mayor Stacey. Desde bien pequeño tuvo que adaptarse a los cambios en su vida. El primero de muchos no tardó en llegar, ya que se tuvieron que mudar a Bellaire, Texas, lugar en el que daría sus primeros pasos en el mundo del baloncesto. Con apenas 18 años logró el primer trofeo individual de su carrera tras promediar 35 puntos por encuentro en la High School, el premio Mr. Basketball de Texas (un galardón que reconoce al mejor jugador de instituto del estado de Texas). El mismo que un año más tarde ganaría, ni más ni menos, que Shaquille O’Neal. Posteriormente, continuó sus estudios en la Universidad de Notre Dame, donde jugó durante cuatro años entre 1988 y 1992. Sus inicios no fueron nada sencillos. Tuvo que empezar siendo el base en la sombra al tener por delante en la rotación a Joe Fredrick, co-capitán del equipo, pero poco a poco fue ganando minutos y confianza, siendo la llegada del maestro John MacLeod (procedente de entrenar en la NBA durante 18 años) la estocada que necesitaba para acabar despuntando en su cuarto año con unos más que decentes números (16,5 puntos y 6,2 asistencias).

Con las lecciones aprendidas y unos cimientos básicos de cómo debe comportarse un buen base, el jugador nacido en Evanston se presentó al draft de la NBA, donde, a pesar de su buen papel en la universidad, no fue elegido en primera ronda y tuvo que esperar hasta el puesto 38 de la segunda ronda. Ese fue el inicio de un periplo de idas y venidas por diferentes equipos, buscando un hueco que jamás acabaría encontrando en la mejor liga del mundo. A base de contratos temporales pasó por Cavaliers, 76ers, Rockets y Nuggets, jugando tan solo un total de 21 partidos en tres temporadas. A pesar de ello, logró conquistar la CBA, siendo el MVP de la final con los Oklahoma City Cavalry, un hecho que le abrió puertas en el mercado europeo después de que algunos equipos hubiesen puesto los ojos en él.

El inicio de una historia de amor, Bennett-Vitoria Gasteiz

El primer club que mostró interés en Bennett fue el Olympiacos de Dusan Ivkovic en verano de 1997, pero el destino quiso que una lesión en el cuello separase los caminos entre el club griego y el norteamericano. De nuevo la NBA le daba una oportunidad en forma de campus de verano con los Denver Nuggets, pero jamás disputaría minutos con el equipo de Colorado. Vitoria le esperaba.

Pongámonos en situación. El Baskonia llevaba unos años al mando de Josean Querejeta, quien había convertido el club en la primera sociedad anónima deportiva del estado. La temporada anterior había terminado con la etapa de Manel Comas en Vitoria. El equipo cayó a las primeras de cambio en la Copa Korac, no se logró la clasificación para la Copa del Rey y el equipo no pasó de los cuartos de final de los Playoff tras caer frente al Festina Joventut por 3-1, cerrando la temporada con 20 victorias y 14 derrotas.

El sustituto del sheriff fue un joven entrenador italiano que venía de hacer un buen papel en la Lega llegando a ganar el título doméstico con el Pesaro. Su nombre era Sergio Scariolo, y esta sería su primera de muchas temporadas en la ACB. Con un quinteto inicial formado por Smith, Espil, Angulo, Scott y Burke, el ‘Tau Cerámica’ empezó la campaña lanzado a por el título con un gran arranque de temporada regular. Pero peso a ello, había algunas piezas del puzzle que no acababan de encajar. Así, con la competición iniciada, el serbio Miroslav Beric llegaba para sustituir a un irregular Harold Ellis y, posteriormente, la llegada de Elmer Bennett sustituyendo a un inadaptado Tony Smith. Scariolo ya había coincidido con él en Pesaro y, con su presión sobre Alfredo Salazar (director deportivo) y el presidente, logró traer al base de Evaston que tanto acabaría aportando al club en un futuro.

Su debut en la Liga Endesa no fue el mejor posible, al caer derrotados en el Nou Congost frente a un TDK Manresa liderado por un espectacular Derrick Alston (22 puntos para 31 de valoración), aunque, a nivel individual, firmó una decente actuación (7 puntos). Bennett tardó muy poco en ganarse la confianza del entrenador, y ya en el siguiente partido salió de titular convirtiéndose en el mejor jugador de su equipo frente al Ciudad de Huelva. Una tónica con la que seguiría el resto de la temporada, promediando en su primer curso 11 puntos, 4 rebotes y 5 asistencias por partido y considerándose uno de los principales artífices del éxito en una fase regular en la que el Baskonia terminó en primera posición, con un balance de 27-7. En los playoffs arrollaron a Unicaja y Barcelona Banca Catalana, con sendos 3-0, pero en la final se encontraron a un Manresa disfrazado de David que dio la sorpresa al vencer de forma contundente por 3-1, liderados por el mago Chichi Creus y el norte americano Derrick Alston, poniendo fin a la primera temporada de Bennett como baskonista tal y como había empezado, con derrota contra el Manresa. Pero la cosa no acabaría aquí.

Una Copa y el inicio de la gloria

La Fonteta de San Lluís se convertiría en el primer escenario que vería a Elmer Bennett levantar un título en España en aquella Copa del Rey del 99. El primer a rival a batir para el Baskonia fue un correoso Joventut de Badalona que luchó hasta al final pero que se vio superado por el gran partido de Bennett (16 puntos y 3 asistencias) y Beric (con 17 puntos). En las semifinales, de nuevo liderando al Baskonia, el base fue el encargado de dejar a las puertas de la lucha por el título al Real Madrid con un total de 20 puntos y 5 asistencias, teniéndoselas que ver en la final contra el Caja San Fernando de Javier Imbroda, que venía de eliminar al Barcelona. Los sevillanos dominaron gran parte de la primera mitad del partido llegando a tener rentas de once puntos de ventaja, pero un Andre Turner desquiciado, el acierto de Beric y la continuidad en el juego de Bonner, secundados por la siempre gran organización en el juego de Bennett, brindaban al Baskonia la segunda Copa del Rey en cuatro años (70-61). El de Evanston se acabaría llevando el MVP del torneo gracias a su regularidad y a su gran papel en el triunfo final de los vitorianos.

Elmer Bennett TAU

Foto: Baskonia

Los cimientos de algo grande se estaban construyendo en Vitoria. La llegada de dos jóvenes argentinos llamados Luis Scola y Andrés Nocioni, seguidos de un joven Dusko Ivanovic que regresaba  a España tras estar de entrenador ayudante de Joaquim Costa en el Valvi Girona, pusieron en marcha una maquinaria que no tardaría mucho en carburar. Bennett cumplía los 31 años en una temporada en la que maravilló a toda Europa junto a un Baskonia que estuvo a punto de dar la sorpresa contra la poderosa Kinder de Bolonia de Manu Ginobili en la final de la Euroliga, la cual finalmente se llevaron los italianos con un 3-2 en la serie.

En la competición casera, mismo resultado pero esta vez en las semifinales contra un Madrid de Herreros que lideró a los blancos con cinco triples en el partido decisivo. ‘Benito’ logró una más que merecida renovación por dos temporadas más, consagrándose ese año como el mejor jugador extranjero y máximo asistente de la ACB, sumándole a eso ser el segundo mejor asistente de la Euroliga.

1+1 = 2

De cara la siguiente curso, el Baskonia apostó por la palabra continuidad, sumada de algunos nuevos nombres que acabarían de encontrar esa tecla del triunfo que no llegaron a pulsar la temporada pasada. Entre ellos el reciente MVP de la Euroliga, Dejan Tomasevic, jugador que sería clave a posteriori para la consecución del doblete. El Tau llegaba con un balance de 18 victorias y 6 derrotas a la Copa del Rey, tras una contundente victoria frente al Barça en la jornada posterior al inicio de la competición (96-82). Por lo que Bennett respecta, llegaba con falta de ritmo debido a una fascitis plantar que le había alejado de su máximo nivel los meses anteriores, teniendo que jugar la competición infiltrado y con dolores. Un hecho que, no obstante, no mermaría su rendimiento. En cuartos, la Penya de Manel Comas disputó el partido hasta el final, pero Scola sobre la bocina decidió el partido con una gran acción (74-72), con 12 puntos y 5 asistencias de Bennett. El Unicaja sería el rival en la siguiente ronda, en la que de nuevo, nuestro protagonista tuvo un papel crucial en el parcial de 20-0 que hicieron los baskonistas para remontar un partido que habían empezado por detrás en el marcador, terminando con 17 puntos y 4 asistencias,  capitaneando al equipo hacia a la final. Allí acabarían venciendo al Barça con canasta decisiva del propio Bennett que ponía el 85-83 final en el marcador a pocos segundos de la conclusión, dando el primer título de la temporada al Baskonia.

La lesión sufrida al inicio de temporada hizo que llegase más fresco al tramo final del campeonato liguero, siendo Valencia y Barça los primeros en sufrirlo en sus propias carnes en cuartos y semis de playoff respectivamente. Benito explotó con los valencianistas en la Fonteta en el que fue su mejor partido hasta el momento de la temporada con nada más ni nada menos que 30 puntos, 5 rebotes y 6 asistencias, siguiendo con la misma dinámica en semis contra el Barça con 22 y 20 tantos en los encuentros decisivos, que acabarían sellando el paso a la final de Baskonia, lugar en el que esperaba el Unicaja de Louis Bullock. Todo indicaba que sería un camino duro para los de Vitoria, pero dos grandes actuaciones en Málaga, y una sólida remontada en el tramo final del tercer partido, acabaron sentenciando la final con un contundente 3-0 para el equipo vasco, que lograba un doblete para la historia, con un merecido Bennett como MVP de las finales.

Hubo tiempos mejores…

La última temporada en el Tau fue para olvidar. Las lesiones en su talón de Aquiles le mantuvieron apartado prácticamente toda la temporada, permitiéndole disputar una Copa del Rey en la que cayeron en la final frente al Barça y apenas seis partidos de liga. A pesar de eso, pudo ejercer de mentor de un joven José Manuel Calderón que se acabaría convirtiendo en su relevo a la hora de dirigir al equipo. Llegó el momento de decir adiós al equipo que le había dado todo y embarcarse en un nuevo proyecto, el Madrid de Julio Lamas, que venía de unos años grises y un futuro que no auguraba nada mejor.

Bennett dinamizó el equipo y fue uno de los mejores jugadores de un conjunto en el que el juego colectivo brillaba por su ausencia. Los 21 puntos y 9 asistencias de Bennett en cuartos de Copa frente al Barça no fueron suficientes para pasar de ronda, al igual que tampoco los 21 tantos frente el Hapoel Tel-Aviv en la final de la ULEB. En liga el desenlace fue el mismo que en las competiciones mencionadas anteriormente, cayendo 1-3 en cuartos de los playoffs. Individualmente el año de Benito fue espectacular, siendo el jugador mejor valorado (19,72) y el máximo asistente de la ACB (6,1). Sin embargo, el equipo no le correspondió.

En la segunda temporada como madridista, el equipo se reforzó con nombres sonados como los de Bullock, Hervelle, Reyes o Gelabale, estando a punto de ganar la Copa del Rey, premio en el que se interpuso el Unicaja de un Garbajosa que pudo con los arreones de un estelar Bullock y un escudero Bennett para llevarse la final por un resultado de 80-76. Una lesión poco antes de los playoffs desencadenó en que Maljkovic le acabase cortando para los mismos alegando que no podría aguantar la dureza que reclaman este tipo de partidos. El desenlace todos lo conocemos, el Madrid se impuso en Vitoria al TAU en la que será conocida como la liga de Alberto Herreros, en la que anotó el triple decisivo culminando una remontada para la historia.

Maestro, tutor y líder en Badalona

Con 35 años, llega a Badalona de la mano del maestro Aíto. Durante 2 años viviría la eclosión de un equipo lleno de jóvenes con mucho talento entre los que se encontraba un adolescente Ricky Rubio de apenas 14 años que estaba llamado a ser el futuro, y que años más tarde reconocía a Elmer Bennett como su ‘padre deportivo’. En lo que al equipo se refiere, el por aquel entonces DKV Joventut se proclamó campeón de la Eurocup tras vencer cómodamente al Kiev en semis y al Khimki en la final, en la que un joven Rudy Fernandez se convertía en el MVP de la competición. En su segunda temporada en el club, tendría el honor de despedirse de la Euroliga, dando sus últimas magistrales clases por el continente a la vez que iba impartiendo lecciones a esa generación de pequeños gigantes que iban madurando partido a partido. Su ciclo en Badalona se cerró contra el Madrid, al no poder superar el quinto partido de las semifinales de los playoffs, terminando la temporada con unos promedios de 9 puntos y 3 asistencias en 21 minutos. Todo eso con 37 años.

Último baile en Sevilla

A pesar de sus 37 años, varios equipos se interesaron por los servicios del de Evaston, quien empezó la temporada 07/08 sin equipo. Finalmente decidió irse al Cajasol Sevilla, que estaba pasando una mala racha estando a una sola derrota de la plaza de descenso con un balance de apenas 4 victorias en 15 partidos. La llegada de Bennett no tardó en surtir efecto y los sevillanos empezaron a cambiar la dinámica de juego de la primera vuelta, logrando una más que cómoda salvación a tres jornadas del final. Por su parte, Bennett cerró el curso con unos números de 11 puntos y 5 asistencias para 14 de valoración.

La directiva le propuso la renovación por una temporada más, cosa que no dudo en aceptar, pero las sensaciones al inicio de la campaña siguiente no fueron positivas, y tras disputar cuatro jornadas, decidió poner punto y final a su carrera como jugador de baloncesto.

“Ha sido la decisión más difícil de mi vida , pero he llegado a un momento en el que siento que no puedo ayudar a mis compañeros. Ayudar en la pista ha sido siempre mi función y ahora no lo estoy haciendo al máximo. No quiero estar en un equipo cuando mi nivel no es el que yo me exijo a mí mismo”.

Un base único e inolvidable

Para unos el mejor base que ha pisado la ACB en todos los tiempos, para otros, igualmente, uno de los mejores, y es que si en algo coincide todo el mundo, es que Bennett marcó un antes y un después en la ACB. Líder en Vitoria, tutor en Badalona, renacentista en Madrid y salvador en Sevilla. Un jugador que daba un clínic en cada partido. Un deleite para todo espectador. El engranaje que hacía que la maquinaria funcionara como tal. De principio a fin, un señor, dentro y fuera de la pista.

Elmer Bennet Homanaje 2 Baskonia

Foto: Baskonia

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