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En 1865, el científico austríaco Gregor Mendel, considerado posteriormente el padre de la genética, observó que los organismos heredan caracteres de manera diferenciada, a los que se denominan genes.  Esos genes contienen características biológicas, físicas, de apariencia y hasta de personalidad. A lo largo de la historia, estos estudios han demostrado empíricamente su veracidad, y pueden señalarse muchos ejemplos de hijos que han guardado muchas similitudes con sus padres, no sólo físicamente sino profesionalmente, a lo largo de su vida. Si nos ceñimos al mundo del baloncesto, multitud de jugadores han tenido un legado deportivo dejado por sus padres, y un buen número de ellos han pasado o pasarán a la historia por su excelente trayectoria. Aquí damos comienzo a una serie de tres artículos en que repasaremos historias de padres e hijos en el deporte de la canasta.

Para empezar, cruzaremos el océano Atlántico para repasar algunas carreras deportivas de padres e hijos en la cuna del baloncesto. Y la primera familia está protagonizada por una de las actuales estrellas de la NBA y el candidato más firme al MVP esta temporada: Stephen Curry. El base de Golden State Warriors, uno de los mejores lanzadores de tres puntos en la actualidad, tiene en casa al mejor ejemplo de tirador. Su padre, Dell Curry, fue un excelente anotador desde la línea de tres puntos. Dell desarrolló la mayor parte de su carrera en Charlotte Hornets, donde  día de hoy sigue siendo el máximo anotador histórico de la franquicia. Pero el legado de los Curry no termina ahí, puesto que el hermano menor de Stephen, Seth, también se dedica profesionalmente al baloncesto. Pese a que no ha tenido la brillantez de su hermano, Seth también juega en la posición de base y ha militado en varios equipos NBA (Memphis, Cleveland y Phoenix), pero actualmente juega en la D-League.

Otro ejemplo de la actualidad se encuentra también relacionado con la franquicia de la bahía de San Francisco. En New York Knicks se encuentra actualmente Tim Hardaway Jr., hijo de uno de los mejores bases de la NBA y que comenzó su carrera en Golden State. Tim Hardaway estuvo 15 temporadas en la mejor liga de baloncesto del mundo, y los éxitos conseguidos demuestran su calidad: Mejor Quinteto de Rookies (1990), Mejor Quinteto NBA (1997), 5 veces All-Star, 7º jugador de la historia en promediar más de 20 puntos y 10 asistencias en una temporada, y medalla de oro con la selección de USA en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. Además, finalizó su carrera promediando 17.7 puntos y 8.2 asistencias por partido.

Austin Rivers también ha heredado los genes baloncestísticos de su padre. Doc Rivers, actual entrenador de Los Angeles Clippers, jugó durante 13 temporadas en la NBA, militando en Atlanta Hawks, los Clippers, los Knicks y San Antonio Spurs. Su mayor logro como jugador llegó en 1988, cuando fue seleccionador para el All-Star Game. Sin embargo, fue el salto a los banquillos el que convirtió a Doc Rivers en una auténtica referencia en el mundo del baloncesto, y a día de hoy está considerado uno de los mejores entrenadores de la mejor liga de baloncesto del mundo. Esta herencia genética cuenta con un ingrediente que la convierte en más especial: en la actualidad, padre e hijo comparten vestuario en la franquicia californiana.

Tras la mención a Dell Curry, volvemos a Charlotte para hablar de Gerald Henderson Jr. El escolta de los actuales Hornets es hijo de Gerald Henderson, que militó durante 13 temporadas en la NBA tras pasar por Boston, Seattle, New York, Philadelphia, Milwaukee, Detroit y Houston. Se proclamó campeón de la NBA en 1984, cuando los Celtics se impusieron a los Lakers en la que muchos consideran la mejor final de la historia de la competición. Otro campeón de la NBA que tiene un hijo en la mejor liga de baloncesto del mundo es Wes Matthews (padre del jugador de Portland Trail Blazers). Wes jugó durante nueve temporadas en dicha competición, logrando dos títulos cuando militaba en Los Angeles Lakers en las temporadas 19867/1987 y 1987/1988, donde su principal papel era el de dar descanso a los bases titulares, en aquel entonces Magic Johnson y Byron Scott.

En aquellos Lakers campeones durante dos años consecutivos también jugaba Mychal Thompson, padre del jugador de los Warriors Klay Thmpson. El escolta de Golden State tiene el mejor ejemplo en casa, pues su padre fue elegido en el nº1 del Draft de 1978 por los Blazers, donde promedió más de 14 puntos y 8 rebotes por partido y entrando en el Quinteto Ideal de Rookies. Tras siete temporadas en Oregon y después de una breve estancia en San Antonio, Mychal Thompson recaló en los Lakers, donde se proclamó en dos ocasiones campeón de la NBA. Al igual que su compañero Stephen Curry, Klay Thompson también tiene un hermano llamado Mychal que se dedica profesionalmente al baloncesto, pero su trayectoria no ha sido tan brillante como la de su hermano y apenas ha jugado en la NBA.

Y seguimos con padres campeones de la NBA, de nuevo con la franquicia californiana. En 1998, y procedente de Charlotte Hornets, un alero llamado Glen Rice recaló en el equipo de púrpura y oro, donde ganó el anillo en la temporada 1999/2000. Rice fue un excelente tirador, cualidad que mostró durante sus 14 temporadas en la NBA (Miami, Charlotte, Los Angeles, New York, Houston y Clippers) y que le sirvieron para proclamarse MVP del All-Star Game de 1997. Su hijo, Glen Rice Jr., militó en los Wizards la temporada pasada, mientras que este año se encuentra en el equipo de la D-League asociado a esta franquicia.

Otros jugadores que actualmente militan en la NBA o forman parte de la mejor liga de baloncesto del mundo que cuentan con referentes paternos en el deporte de la canasta son Kevin Love, Ronnie Brewer, Ed Davis o Mike Dunleavy. El padre del primero, Stan Love, jugó cuatro temporadas entre Baltimore Bullets, Los Angeles Lakers y San Antonio Spurs. Por su parte, Ron Brewer, padre de Ronnie, militó ocho temporadas en la NBA llegando a estar en el Mejor Quinteto Rookie en la temporada 1978-1979, cuando pertenecía a las filas de Portland Trail Blazers. Terry Davis, padre de Ed, llegó a estar diez temporadas en la mejor liga de baloncesto del mundo. El último de este cuarteto es Mike Dunleavy Senior, que militó nueve temporadas en la NBA.

Los dos últimos casos que guardan relación con la actualidad corresponden a dos de los mejores jugadores de la historia del baloncesto. El primero de ellos es el más reciente, pues hace tan sólo unos días, David Stockton hizo su debut en la NBA vistiendo la camiseta de Sacramento Kings. Con total seguridad, David habrá tenido el profesor en casa, pues su padre John está considerado uno de los mejores de la historia. John jugó toda su carrera en Utah Jazz, donde formó una espectacular pareja junto a Karl Malone y se retiró del baloncesto encabezando la clasificación de asistencias y robos de balón, logro que aún mantiene con mucha ventaja sobre el resto de jugadores. El segundo de estos dos casos no es otro que el de Kobe Bryant. La estrella de los Lakers tuvo en su padre Joe un espejo donde mirarse, pero sin duda su carrera ha sido mucho más exitosa. Cinco anillos de campeón y un sinfín de MVPs y récords estadísticos adornan la trayectoria de un jugador que aún está dispuesto a dar guerra en la NBA.

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Pero estos casos de padres e hijos compartiendo pasión y profesión no se limita exclusivamente a la actualidad, pues la NBA ha contado a lo largo de su historia con algunos casos significativos. El caso más reciente es el de Mike Bibby, uno de los mejores bases en la primera década del siglo XXI. Su padre, Henry, estuvo nueve temporadas en la NBA, proclamándose campeón en la temporada 1972/1973 con la camiseta de New York Knicks. Otro caso destacable es el de la familia Walton, pues tanto Bill como Luke se dedicaron profesionalmente al mundo de la canasta. Bill se proclamó campeón de la NBA en dos ocasiones (1977 y 1986), dos veces All-Star, MVP de la NBA en 1978 y MVP de las Finales en 1977, Mejor Sexto Hombre en 1986 y clasificado entre los 50 Mejores Jugadores de la Historia de la NBA, siendo posteriormente incluido en el Hall of Fame. Su hijo, Luke, no alcanzó el nivel de su padre, si bien también se retiró profesionalmente con dos anillos de campeón, logrados con los Lakers en 2009 y 2010.

Pero las dos historias de padres e hijos en la NBA tienen un componente especial diferente a los casos anteriores. Sólo dos familias pueden presumir de que progenitor e hijo consiguieron proclamarse campeones de la mejor liga de baloncesto del mundo. La primera de esta dos historias tiene como protagonista a la familia Guokas. Matt Guokas Sr. se proclamó campeón de la NBA con Philadelphia Warriors en la temporada 1946/1947. 20 años después, se hijo Matt Guokas Jr. también logró el título precisamente con Philadelphi 76ers. El más claro ejemplo de que los genes también influyen a la hora de triunfar en algún ámbito deportivo. La segunda historia está marcada por el apellido Barry. Rick Barry fue Rookie del Año en 1966, líder en anotación en la NBA en 1967, 8 veces All-Star, elegido en cinco ocasiones en el Mejor Quinteto de la NBA, considerado uno de los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA, miembro del Hall of Fame y campeón de la NBA en 1975 con Golden State Warriors. Sus cuatro hijos se dedicaron profesionalmente al baloncesto, pero fue Brent el que más se acercó profesionalmente hablando a su padre. Brent Barry disputó 14 temporadas en la NBA, ganando los anillos en 2005 y 2007 vistiendo la camiseta de San Antonio Spurs.

Aquí termina el repaso de padres e hijos que jugaron en la NBA. En algunos de ellos, el maestro superó al alumno. En otros, fue el joven aprendiz el que superó a su profesor. Pero en todos ellos reina un denominador común: la importancia de los genes y cómo puede marcar la trayectoria profesional el hecho de contar con un espejo cercano en el que mirarse.

Cuestión de familia. Padres e hijos que jugaron profesionalmente (II)

Cuestión de familia. Padres e hijos que jugaron profesionalmente (III)