draft de la NBA de 1995

El gran rendimiento de Kevin Garnett supuso una revolución a la hora de reclutar jóvenes jugadores

El mes de junio en la NBA es el mes del draft. Las 30 franquicias que componen la mejor liga de baloncesto del mundo tienen a finales del primer semestre del año la oportunidad de escoger a los mejores jugadores jóvenes que intentan iniciar su sueño de jugar en la liga norteamericana. Los mejores jugadores de la historia del baloncesto mundial han pasado por este proceso de selección, protagonizando en algunos casos momentos inolvidables para todos los aficionados al mundo de la canasta. Sin embargo, también han surgido con el paso de los años algunos drafts en los que la mayoría de los jugadores han vivido una trayectoria deportiva desastrosa, haciendo poco honor al calificativo de mejor liga de baloncesto del mundo.

Uno de esos drafts que no serán recordados precisamente por el alto nivel de sus jugadores es el de 1995. De los 58 jugadores elegidos en aquel draft, sólo seis saben lo que es disputar al menos un All-Star Game, mientras que únicamente dos de ellos han estado además en el Mejor Quinteto de la NBA en alguna ocasión.

El número uno de aquel año, Joe Smith, fue uno de los caros ejemplos de que su carrera deportiva estuvo a un nivel inferior al esperado. Tras dos excelentes años en la Universidad de Maryland, el jugador nacido en Virginia estuvo 16 temporadas en la NBA, si bien su único gran logro fue pertenecer al mejor quinteto rookie en su temporada de debut en la liga americana.

Las notas negativas de las diez primeras diez elecciones las completan jugadores como Bryant Reeves, Shwan Respert o Ed O’Bannon, jugadores desconocidos para el gran público y que pasaron por la NBA sin pena ni gloria, demostrando que su puesto en el draft estaba muy por encima de sus capacidades baloncestísticas.

Pero no todos los jugadores iban a tener trayectorias deportivas efímeras de entre los presentes entre los diez primeros de este draft de 1995. El jugador más destacado de esta remesa de baloncestistas llegó en el número cinco, y responde al nombre de Kevin Garnett. Además, de ser el único jugador que permanece en activo en la competición norteamericana, el jugador de Carolina del Sur tiene en su haber un título de la NBA, logrado con Boston Celtics en 2008; un MVP de la NBA (2004), un oro olímpico y ha sido incluido en el mejor quinteto de la NBA en cuatro ocasiones, además de haber disputado 14 veces el All-Star Game.

El draft de la NBA de 1995 y la joya que cambiaría el rumbo de la liga

Garnett fue un descubrimiento de Kevin McHale, por entonces Vicepresidente de operaciones de los Wolves, y de su mano derecha Rob Babcock, que escogieron al jugador directamente desde el instituto (Farragut Academy) algo que no sucedía desde los años 70.

También es digna de recordar la elección con de Damon Stoudamire con el número 7, un base eléctrico escogido por los Raptors, un jugador base escogido por otro, en este caso el gran Isiah Thomas, General Manager del equipo canadiense, que estaba inmerso en el draft de expansión, lo que fue un gran problema para él: “El draft de expansión es un gran problema. Te llena el vestuario de los jugadores 11 y 12 de otros equipos, lo que significa problemas. Queríamos un jugador con talento y personalidad que fuera capaz de dirigirlos” Stoudamire debió de adaptarse de maravilla a ese vestuario, ya que durante sus trece años de carrera no fue nunca ajeno a la polémica tanto dentro como fuera de la pista (adicción a las drogas).

Otros jugadores destacados de este Top-10 fueron Antonio McDyess, Jerry Stackhouse y Rasheed Wallace, que cuenta en su haber con un título de la NBA logrado con Detroit Pistons en 2004.

Hay que remontarse hasta el puesto número 15 para encontrar a algún jugador que terminó su trayectoria deportiva con al menos un anillo en su palmarés. Brent Barry consiguió dos anillos de campeón de la NBA vistiendo la camiseta de San Antonio Spurs (2005 y 2007), además de proclamarse campeón del concurso de mates en 1996. En el puesto número 18 aparece Theo Ratliff, que estuvo durante 16 temporadas en la mejor liga de baloncesto del mundo, siendo una vez All-Star (2001) y máximo taponador de la liga (2004). Dos puestos más abajo y seleccionado por Chicaco Bulls aparece Jason Caffey, que cuenta en su casillero con dos títulos de la NBA en aquel equipo de ensueño liderado por Michael Jordan. La última nota positiva de esta primera ronda del draft de 1995 fue Michael Finlay, seleccionado en el puesto número 21 y que se retiró con varios reconocimientos como estar en el mejor quinteto de rookies (1996), ser dos veces All-Star, y proclamarse campeón de la NBA en 2007 con San Antonio Spurs.

Pero si la primera ronda dejó pocos jugadores que serán recordados positivamente en la NBA, aún peor fue la segunda ronda, donde la mayoría de jugadores que aparecen tuvieron más éxito en Europa que en tierras norteamericanas. Ninguno de los jugadores elegidos en esta segunda ronda llegó siquiera a disputar un All-Star ni un partido de la final de la NBA, además de que apenas tuvieron reconocimientos individuales. Sin embargo, la mayoría cuenta en su palmarés con algún título logrado en el continente europeo, lo que demuestra que sus carreras no fueron exitosas al otro lado del Atlántico. Incluso ocho de estos seleccionados en el draft de 1985 no disputaron ni un solo partido de la NBA.

Rasheed Wallace acabaría teniendo una larga carrera en la NBA

Este draft también contó con jugadores europeos, concretamente cinco. El elegido en mejor posición fue el checo George Zidek, elegido en el puesto 22 por Charlotte Hornets. Tras tres temporadas en la NBA, el jugador centroeuropeo conquistó la Euroliga con el Zalgiris Kaunas en 1999, compartiendo equipo con el estadounidense Tyus Edney, que fue seleccionado en el mismo draft que Zidek. El segundo jugador europeo fue el yugoslavo Dragan Tarlac (puesto número 31), que sólo estuvo una temporada en Estados Unidos pero desarrolló toda su carrera en Europa, siendo campeón de la Euroliga en 1997 y conquistando títulos en Grecia y Rusia. Estos dos jugadoras son viejos conocidos de la afición española, concretamente del Real Madrid, que contaron en sus filas con ambos jugadores. También pasó por el club blanco uno de los mejores jugadores europeos de la historia, Dejan Bodiroga, que fue elegido el número 51 pero que no disputó ningún partido en la NBA.

La nómina de europeos presentes en este draft de 1985 la completan el rumano Constantin Popa y el lituano Eurleijus Zukauskas. El rumano desarrolló su carrera europea entre Francia e Israel, mientras que el jugador báltico cuenta en su palmarés con dos ligas bálticas y tres medallas con la selección de Lituania (dos bronces olímpicos y un oro europeo). Otros jugadores presentes en el draft conocidos por la gran mayoría de los aficionados al baloncesto fueron el estadounidense Lou Roe, que estuvo varias temporadas en España, y Fred Hoiberg, que ha sido recientemente nombrado entrenador jefe de Chicago Bulls.

Problemas extradeportivos, de lesiones o simplemente un rendimiento decepcionante provocaron que esta generación de jugadores apenas sea recordada en la NBA. Sólo algunos jugadores lograron brillar con luz propia en la mejor liga de baloncesto del mundo, mientras que la gran mayoría demostró que su capacidad para jugar en Estados Unidos no eran las adecuadas.