En 1865, el científico austríaco Gregor Mendel, considerado posteriormente el padre de la genética, observó que los organismos heredan caracteres de manera diferenciada, a los que se denominan genes.  Esos genes contienen características biológicas, físicas, de apariencia y hasta de personalidad. A lo largo de la historia, estos estudios han demostrado empíricamente su veracidad, y pueden señalarse muchos ejemplos de hijos que han guardado muchas similitudes con sus padres, no sólo físicamente sino profesionalmente, a lo largo de su vida. Si nos ceñimos al mundo del baloncesto, multitud de jugadores han tenido un legado deportivo dejado por sus padres, y un buen número de ellos han pasado o pasarán a la historia por su excelente trayectoria. Aquí damos comienzo a una serie de tres artículos en que repasaremos historias de padres e hijos en el deporte de la canasta.

En este segundo viaje por la herencia genética nos centraremos en nuestro país, pues en la actualidad hay jugadores en la Liga Endesa cuyos padres también se dedicaron profesionalmente al baloncesto. Y comenzamos este repaso con uno de los apellidos más ilustres de este deporte en España: Creus. Joan ‘Chichi’ Creus sigue siendo uno de los mejores jugadores que han pasado por este deporte en nuestras fronteras. El base de Ripollet se retiró profesionalmente con dos ligas ACB, tres Copas del Rey y una medalla de plata en el Eurobasket 1983. Además, el jugador catalán tiene muchas distinciones individuales, destacando la posesión de seis marcas históricas (minutos, puntos, recuperaciones, triples, asistencias y partidos ACB consecutivos), siendo también elegido Mejor Jugador español desde 1985 a 1988. Ahora, su hijo también se dedica profesionalmente al baloncesto y milita en las filas del Tuenti Móvil Estudiantes. Joan Creus se formó en las categorías inferiores del FC Barcelona, y tras pasar por Manresa y Oviedo, recaló en el cuadro madrileño, donde ha protagonizado buenas actuaciones.

Precisamente un compañero de equipo de Joan Creus también desciende de un ex jugador de baloncesto. El padre de Nacho Martín, José Ángel Martín, tuvo una extensa carrera en el baloncesto español. Formado en las categorías inferiores del Real Madrid, pasó por el CB Valladolid, Caja de Ronda, Caja Bilbao, CB Murcia, Cartagena y Obradoiro Santiago, donde se retiró en 1992. Su hijo Nacho siguió los pasos de su padre y ahora es una de las caras más reconocidas de la Liga Endesa. Debutó en septiembre de 2002 con el FC Barcelona, pero no fue hasta 2006, en las filas del CB Granada, cuando se consagró en la máxima categoría del baloncesto español. Después de un año en LEB con el CAI Zaragoza, en 2010 llegó a Valladolid, donde comenzó a ser una de las piezas importantes del equipo. De hecho, en la última temporada en el club pucelano, Martín terminó la temporada como el jugador con mayor valoración, lo que le valió para ser fichado por CB Gran Canaria. Tras un mal año en territorio insular, Nacho Martín está recuperando su mejor versión en el Tuenti Móvil Estudiantes.

En Canarias, y más concretamente en Tenerife, hay actualmente tres jugadores que han vivido el baloncesto desde el primer día. Uno de ellos es Javier Beirán. Su padre, José Manuel Beirán, fue uno de los mejores jugadores españoles en la década de los 70 y los 80. Tres ligas, una Copa del Rey, y una Copa de Europa son los títulos a nivel de clubes con los que retiró profesionalmente, conseguidos todos ellos con el Real Madrid. A nivel de selecciones, José Manuel fue uno de los integrantes de la selección española que conquistó la medalla de plata en Los Angeles 1984. Tras 12 temporadas en la élite del baloncesto, se retiró en 1990 en las filas del Tenerife Nº1. Javier siguió los pasos de su padre y también se dedicó al mundo de la canasta, donde lleva jugando como profesional en Liga ACB desde 2005. Otro ejemplo es el de su compañero Nico Richotti. El padre del jugador argentino, Marcelo Richotti, fue baloncestista profesional entre 1985 y 2000, desarrollando toda su carrera en Argentina. Su hijo llegó a España en 2008, y ha llegado incluso a debutar con la selección argentina. El último caso de las Islas Canarias es el de Luke Sikma. El estadounidense es uno de los jugadores mejor valorados en esta temporada 2014/2015, y tiene un excelente ejemplo en casa de un gran jugador de baloncesto. Jack Sikma jugó profesionalmente durante 14 temporadas en la NBA desarrollando toda su carrera entre Seattle y Milwaukee. Fue campeón de la NBA en 1979 con los Supersonics, además de ser 7 veces All-Star y elegido en el mejor quinteto de rookies en 1978.

Si volamos hacia la parte opuesta de la geografía española llegamos a las Islas Baleares, donde nacieron tres jugadores cuyos padres se dedicaron profesionalmente al baloncesto. Dos de ellos se encuentran actualmente en Madrid y Zaragoza respectivamente, y se trata de los casos de Rudy Fernández y Joan Sastre. El tercer caso es el de Álex Abrines, actualmente en las filas del FC Barcelona y cuyo padre, Gabriel Abrines, estuvo varias temporadas en la ACB, concretamente en Huesca La Magia, Cáceres CB, Somontano Huesca, CB Gran Canaria y Baloncesto Fuenlabrada. Además estuvo jugando en varios equipos de la segunda división del baloncesto español.

Foto: baskonistas.com

Foto: baskonistas.com

Otros tres ejemplos los encontramos en Víctor Sada, Pau Ribas y los hermanos Hernangómez. El padre del primero, Adolfo Sada, militó cuatro temporadas en el FC Barcelona y cinco en el Cotonificio Badalona. El progenitor del segundo, Jordi Ribas, jugó en el primer equipo del Joventut en la Liga Nacional (antecesora de la ACB) en el período 76-80 y en la 81-82. Por último, Guillermo Hernangómez, padre de Willy y Juancho, fue profesional durante ocho temporadas, jugando en Real Madrid, Bosco La Coruña, CB Guadalajara, Estudiantes, Cajamadrid, Azuqueca y Bansander.

Para terminar este repaso a padres e hijos en la ACB mencionaremos a un entrenador y a dos familias históricas que ya se retiraron de la práctica del baloncesto. El primer caso es el de Pablo Laso. El técnico vitoriano del Real Madrid está viviendo una excelente trayectoria como entrenador, éxito que ya vivió como jugador. Su padre, Pepe Laso, empezó a jugar en 1953 y en 1959 se incorporó al Real Madrid. Se retiró definitivamente como jugador a los 32 años de edad, comenzando desde ese momento su carrera en los banquillos. Las sagas familiares no son otras que los Jofresa y los Soler. Rafa Jofresa y Tomas Jofresa tuvieron unas excelentes trayectorias como jugadores, siendo importantes miembros de la selección en la década de los 90. Su padre, Josep Maria Jofresa también llegó a ser internacional con España. Jordi Soler fue uno de los jugadores españoles destacado en la segunda mitad de los años 80, donde en las filas del FC Barcelona consiguió varios títulos y llegó a vestir la camiseta de la selección española. Camiseta que también vistió su padre, Josep Maria Soler, que militó en diversos equipos españoles, destacando en el UE Mataró y el FC Barcelona.

Aquí termina el repaso de padres e hijos que jugaron en la ACB. En algunos de ellos, el maestro superó al alumno. En otros, fue el joven aprendiz el que superó a su profesor. Pero en todos ellos reina un denominador común: la importancia de los genes y cómo puede marcar la trayectoria profesional el hecho de contar con un espejo cercano en el que mirarse.