Todo empezó con Kristaps Porzingis. La peor temporada de la historia de la franquicia neoyorquina se tradujo en un letón de 2’16 que sembraba una gran cantidad de dudas. Los focos estaban puestos sobre alguien que pasaba del sur de España a la ciudad que más atención acapara del mundo. Los más optimistas apostaban por una explosión pasados sus primeros 2-3 años en la NBA. El tiempo les quitó la razón, el inesperado resultado fue digno de novela romántica. De 0 a 100 sin pasar por 50. Un producto mediático que parecía creado en los laboratorios del este de Europa hacía al Madison latir con fuerza. Simbólicamente su significado tuvo aún mayores dimensiones. Phil Jackson quería ganar ya y si para eso debía arriesgar utilizando sus indudables dotes para el deporte de la canasta, estaba sobradamente preparado para hacerlo.

Un verano después, su figura ha resultado vital para atraer piezas que encajar en el puzzle Knickerbocker. El futuro ya es pasado, el presente es una realidad. Con un traspaso y dos firmas se han acelerado los tiempos de cocción. Se simulaba el fuego lento, pero a la hora de la verdad ha resultado ser un vuelta y vuelta. Sobre el papel se ha saltado al siguiente escalón, incógnitas que despejan incógnitas. Se busca ganar, pero en lo que a baloncesto respecta, se vacila con total intención. Después de apostar alto, los periódicos se venden solos, las suposiciones llueven y el aficionado se impacienta e ilusiona mientras utiliza la Summer League como piscolabis. Los New York Knicks vuelven a ser, con permiso de Kevin Durant, el epicentro del huracán de una post-temporada histórica por la magnitud de lo económico que la expansión ha permitido tener a la liga.

En tierra de nadie

Evaluar movimientos antes de verlos en acción impone una gran probabilidad de fallo, más aún cuando hablamos de dos jugadores que viven situaciones complejas. Según el factor que se utilice para medirles, Joakim Noah y Derrick Rose pueden ser vistos desde uno u otro lado de la balanza. Desde Stephon Marbury, los Knicks no contaban con un base de tanto talento. Capaz de todo mientras sus rodillas le permitieron. Hoy persigue su mejor nivel de puntillas, rezando por no recaer, intentando dar vía libre a sus aptitudes. Así, la oportunidad es inmejorable para él. En el escaparate de la gran manzana tiene en sus manos volver a ser admirado por un público que entrega su lealtad al mejor postor. Con Carmelo Anthony puede, además, dejar caer responsabilidad en hombros distintos. En Jeff Hornacek podrá encontrar al mejor amigo posible para que sus piernas retomen velocidad de crucero. Si en el hoy el resultado no se corresponde con las expectativas, para el verano de 2017 dejará libres 21 millones. Como backup tendrá a Brandon Jennings, con el pick and roll como hábitat natural y el campo abierto como fetiche. A priori, más que decente para evitar cargar de minutos a su maltrecho compañero encajando a la perfección en el molde de quien entrenara a Phoenix Suns.

La naturalidad del pívot francés para asociarse hace relamerse a Kristaps. Nadie como el aguerrido Noah para acomodar a un talentoso pero imberbe Porzingis. Su carácter competitivo, innato, es pura esencia neoyorquina. Los 90 tienen su reflejo hoy en él. Conocido por sus habilidades para pasar, será todo un facilitador para anotadores como Melo o el propio D-Rose (vital para reclutarle). La incertidumbre se cierne, una vez más, sobre su estado físico. Problemas tanto en los hombros como en las rodillas le han hecho recientemente ver los toros desde la barrera. Incrementa al hablar de un acuerdo de 4 años para alguien de 31 ya cumplidos.

La pareja que llega desde Chicago hace de su nuevo equipo el primer “y si…” de la próxima campaña. Si logran mantenerse sanos, podrían permitirse ser ambiciosos. Su presumible quinteto inicial ya es motivo de sonrisas tontas pintadas de azul y naranja.

Historia de una dominada

El Maestro Zen puede ser uno de los tipos más peculiares dentro de una competición que parece primar por rarezas. Su fe en el budismo y su obsesión por lo espiritual han dibujado una imagen del trece veces campeón que difícilmente se separará de él. Capaz de lanzar dardos envenenados a sus propios pupilos camuflando intereses, su boca fue siempre, desde que se le conoce, una fuente de curiosidades. Esta agencia libre no sería menos y lo ha hecho además junto a Noah, otra personalidad de original comportamiento. Según contaba el propio Presidente de Operaciones al New York Post, su flamante fichaje tuvo una extraña ocurrencia para demostrar su estado de forma. A modo de petición, trató de hacer que su nuevo jefe hiciera una dominada apoyándose en la parte superior de su brazo. Este la denegó. “No puedo hacerlas, ese es mi problema”.

Foto: instagram.com

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Así fue como el exentrenador de Bulls y Lakers quedó convencido de quien sería su 5 titular. Nadie dijo que contratar sería fácil, pero desde que utilizara la red social Instagram como medio para anunciar cuál sería su nuevo destino, Joakim es un chico de Phil.

Sobre seguro

Al borde del precipicio se debe pensar rápido; tomar decisiones acertadas en tiempo récord. La frontoffice de los Knicks ha logrado mantenerse sin caer. Mientras el resto de plantillas engordaban a base de contratos astronómicos, ellos movían ficha para cerrar su quinteto inicial. La agencia libre cambia a la velocidad de la luz. Los teléfonos no dejan de sonar y Adrian Wojnarowski suelta bombas cada hora. Los grandes nombres atraen al resto, ya avisaba Hornacek. En este caso fue Noah quien hizo de imán para el quinto y último componente de los Jackson 5. El francés allanó el camino para que Courtney Lee se hiciera realidad.

Sin brillantez, la solidez ha primado. El escolta completa un backcourt cuya melodía se antoja celestial. Lee es el hombre perfecto para recuperar la mejor versión de Rose. Para él, ahora todo depende de cómo se dividan las tareas y su nuevo socio asiente ante cada exigencia del guion. Se espera del que llega desde Charlotte que ejerza de pegamento y espaciador. Alguien que tiene su fuerte en las penetraciones agradece cada centímetro otorgado por los tiradores que aprovechen la atención que ellos generan. El 3&D toma una dimensión vital para que las esperanzas del Madison sigan vivas.

Hablamos entonces del hombre que disipa todo tipo de quebraderos de cabeza. Quien menos promete y más ofrece. Hablamos de una apuesta sobre seguro que en lugar de plantear dudas las despeja.

Primer nivel

Puesto todo dentro del bol, queda mezclarlo. El tiempo dará las respuestas que hoy las especulaciones buscan. Montado el tablero, será el baloncesto quien haga el resto. El funcionamiento de la maquinaria evaluará el trabajo hecho por Jackson. Las oraciones de Carmelo han sido oídas, se le acaban las excusas. Tiene el séquito que tanto pedía, la Conferencia Este vuelve a valorar Nueva York tras años de sequía. Se medirá su potencial en partidos disputados. Huesos, músculos, tendones y, en general, cuerpos tienen la última palabra.

Ya cuentan con la explosividad, el tiro exterior, la estrella, los centímetros y la actitud. Los ingredientes hacen que se imagine un plato delicioso, pero el riesgo entraña ambas caras de la moneda.

Cinco hombres, cinco nombres, cinco motivos para ser optimista. Los Knicks han pasado del quiero y no puedo al quiero y espero poder. Sus maniobras hoy dependen del margen que tengan para dar profundidad. Sus sueños ahora pasan por una fase secundaria, de menor nivel pero gran relevancia. Tras haber conseguido a Lance Thomas y cerrar los saltos de Mindaugas Kuzminskas y Willy Hernángomez desde Europa, deben completar su banquillo y buscan la vuelta de Langston Galloway y Derrick Williams. Las apariencias pueden engañar, pero la primera impresión ya hace pensar en ellos como franquicia de primer nivel. Preparados para todo. Un jardín de rosas, veremos si acaban marchitando. Solo el mañana lo sabe.