Algunos tienen un pasado oscuro, otros un futuro prometedor. Lo que todos tienen claro es que, vestidos de púrpura y oro y bajo el mando del Rey, quieren dominar la NBA. Los Lakers han resurgido y, dadas las peculiares personalidades de sus integrantes, van a dar mucho que hablar.

Han realizado una pretemporada sobria, nada de viajes exuberantes. Sin salir del estado de California, se han enfrentado a Nuggets (x2), Kings, Clippers y Warriors (x2), todos miembros de su División (la del Pacífico) a excepción de los Nuggets, con los que solamente comparten Conferencia. El resultado, tres ganados (los dos a Warriors y a los Kings) y tres perdidos (los dos con Nuggets y Clippers). El primer partido oficial, una competida derrota en la siempre complicada cancha de los Blazers.

Pero más allá de los resultados, es necesario apreciar las sensaciones. Con LeBron James jugando alrededor de 15 minutos por partido el líder es, sin duda, Brandon Ingram. El joven talento, junto con el robo del Draft del curso pasado Kyle Kuzma, deben aprovechar al máximo todo lo que puedan absorber del Rey y, ya desde pretemporada, Luke Walton está probando cosas con ellos. De hecho, en el partido contra los Kings en el que no estuvieron Rondo ni Ball, Ingram fue el base titular del equipo.

La mayoría de minutos en estos partidos se han repartido entre los que van a jugar. No ha habido minutadas para jugadores en duda ni experimentos con jugadores que tienen todos los números para ser cortados días después. Aunque, a decir verdad, la seriedad en el planteamiento de la pretemporada de los Lakers no se corresponde con su desarrollo en la cancha.

Orlando Ramirez / USA TODAY Sports

Muchos apuntan a un regreso de los Lakers del “Showtime”, cuando Magic Johnson volaba sobre la pista, y aunque el pasado es pasado y queda para los libros de historia del baloncesto, existen algunos indicadores que pueden evocar aquel combinado mítico en este equipo de 2018.En pretemporada, los Lakers han sido los segundos con el ritmo de juego más alto de toda la NBA, solo por detrás de los New Orleans Pelicans. Además, entran en el top5 en puntos al contraataque, y tienen en su equipo al jugador con mejor ratio de asistencias por minuto de toda la liga: Rajon Rondo.

Rondo será el base titular hasta que Lonzo Ball complete su puesta a punto después de la lesión de rodilla que lo tuvo apartado durante 30 partidos la pasada campaña y lo llevó al quirófano en verano. Y tener a un núcleo de jugadores jóvenes con ganas de correr, e incluso un pívot con buenas piernas como JaVale McGee, es una bendición para el de Louisville.

Además de correr, la franquicia de Los Angeles corre bien, ya que es el tercer equipo con más puntos en la pintura de la pretemporada, solo por detrás de Wizards y Bulls, anotando además por encima del 50% en este campo. ¿Están de vuelta los “Showtime Lakers”? Seguramente no, ya que cuando LeBron James empiece a gozar de su cuota de minutos y de posesión de balón habituales estas estadísticas caerán, pero los de California son, sin duda, entretenimiento puro sobre una cancha de baloncesto.

¿Dónde está el techo de estos Lakers?

Nadie sabe hasta dónde pueden llegar. Con todo el mundo centrado, son capaces de lo mejor, pero ya en pretemporada se han vislumbrado momentos de caos incontrolable. En teoría, LeBron James debe poner en vereda a todo este seguido de forajidos y personalidades excéntricas del baloncesto americano, y tiene todas las de la ley al ser el más respetado—seguramente de toda la liga—, pero una mente volátil lo es bajo cualquier circunstancia.

Empezamos este viaje por las piezas principales del equipo con las mentes más enigmáticas de la liga, desde los más jóvenes hasta los veteranos, que forman estos “Odiosos Ocho”.

Lonzo Ball (20): Parece concentrado, y los ánimos y halagos de LeBron nada más llegar a Los Ángeles le han dado alas para hacer una gran temporada y llevar a cabo la explosión que ya ansían en California. Todo esto será posible si su padre, LaVar Ball, que es el problema en este caso, no se entromete demasiado ni intenta manipular a entrenador o compañeros de equipo como intentó el año pasado. De momento, Lonzo se ha tapado el tatuaje de la marca de su padre (Big Baller Brand) para no ser multado por la NBA, igual que le fue advertido a JR Smith por su tatuaje de Supreme.

Brandon Ingram (21): Es la gran apuesta de la franquicia. Los Lakers ven un futuro brillante en él, y han conseguido que comparta vestuario con el mejor jugador de los últimos tiempos. Un chico callado, que no hace mucho ruido fuera de la pista y parece enfocado hacia la grandeza en la NBA. Ahora tiene la mejor oportunidad de seguir la estela del Rey, y Luke Walton lo sabe.

Kyle Kuzma (23): El robo del Draft. Grandes sensaciones en su primera temporada, y un paso adelante obligado en su año sophomore. Forma el núcleo joven de la franquicia junto con los dos anteriores y Josh Hart, y si crecen al ritmo que están proyectando pueden ser un quebradero de cabeza para el resto de equipos más pronto que tarde.

NBAE

Lance Stephenson (28): Uno de los que más espectáculo aporta a la liga y a Los Ángeles. Su fama le precede, soplos en la oreja a LeBron incluidos. James ha querido tener esa pesadilla en su equipo, alabando su fortaleza mental y compromiso. Durante la pretemporada ya se han visto tanto sus mejores momentos (asistencias con baile incluido y un seguido de highlights) como sus peores, siendo expulsado en el último partido contra los Warriors y marchándose de la pista chocando manos con el público. Hay que quererlo tal y como es.

Michael Beasley (29): Puro talento, y pura excentricidad. No está llamado a ser un jugador principal en la rotación, pero concentrado puede ser un factor clave. Después de problemas con el alcohol y las drogas, haber pasado por una clínica de desintoxicación, asuntos con armas, exceso de velocidad y permisos de conducir caducados, parece que ha recuperado su aplomo y está listo para contribuir de forma positiva al equipo. Veremos si su cabeza lo respeta. De momento, ya fue expulsado contra los Warriors en el mismo encuentro que Stephenson.

JaVale McGee (30): Viene de ganar dos anillos con los Golden State Warriors y de asentarse con ellos como miembro de un equipo ganador. El dos veces MVP de Shaqtin’ a Fool, el premio de la cadena de televisión TNT al jugador más torpe de la liga, parece que ha conseguido tener cierta regularidad en su juego. Aunque sigue siendo capaz de cualquier charlotada, parece estar mucho más metido en la disciplina del equipo, aspecto que adquirió bajo las órdenes de Steve Kerr en sus dos temporadas como Warrior. Ahora, además de perfilarse como el pívot titular de estos renovados Lakers, incluso se atreve con el tiro de 3.

Rajon Rondo (32): Uno de los jugadores con mejor visión de juego de la última década en la NBA. Es una asistencia con patas, pero toda la solidaridad y criterio de dirección que tiene dentro de la pista se pierde fuera de ella. Rondo es conocido por sus múltiples problemas en los vestuarios, desde sus conflictos con Rick Carlisle en su etapa en los Dallas Mavericks hasta el desesperante año con los Chicago Bulls, donde no pareció entenderse con nadie. Su temperamento siempre le ha jugado malas pasadas tanto fuera como dentro de la pista. Recordamos su riña con el árbitro Bill Kennedy, contra quien profirió insultos homófobos, o sus casi constantes discusiones con los colegiados.

Al parecer, Rondo ha dejado atrás esa etapa, donde llegó a fotografiarse con una seguidora de los Celtics cuya camiseta llevaba serigrafiado un mensaje contra James. Ahora ha hecho declaraciones diciendo que el carácter del Rey no era el que él pensaba, que le gusta tener a otro director de juego en el equipo que le “ahorre trabajo” y otras alabanzas que —esperamos— duren en el tiempo.

LeBron James (33): El sheriff del condado. Bajo su supervisión se ha construido este equipo, y es el máximo responsable de que el vestuario se mantenga en pie. El que fuera tres veces campeón de la NBA y finalista en ocho ocasiones consecutivas (racha todavía vigente) busca un nuevo reto en la Conferencia Oeste. Como él mismo ha comentado, descartó otras opciones de unirse a equipos como los Philadelphia 76ers para “ayudar a Los Angeles a volver a ser grande”, y para ello ha firmado un contrato por 4 temporadas.De momento, su lucha personal contra los Warriors se ha decantado a su favor en pretemporada, y durante la temporada regular se verán las caras hasta en cuatro ocasiones, pudiendo añadir una hipotética serie de Playoffs.

El salvaje oeste les espera. ¿Podrán James y sus secuaces dominarlo?