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Tim Hardaway: ‘Crossover’ a la homofobia

El suyo era un crossover demencial, digno de Allen Iverson. Integrante principal de uno de los grandes Warriors de todos los tiempos, los del Run-TMC. 5 temporadas por encima de los 20 puntos de media. Y, para los millenials, padre de un (buen) jugador actual de la NBA.

Tim Hardaway (senior, cómo pasan los años) fue un auténtico jugadorazo. Eléctrico. Vertical. Encarador. Una auténtica bomba ofensiva que fue 5 años All-Star, una vez miembro del mejor quinteto de la Liga, tres del segundo y otra del tercero. Formado en la UTEP con el mítico Don Haskins, Hardaway fue mejorando su rendimiento exponencialmente.

La UTEP es la Universidad de Texas-El Paso, la antigua Texas Western que en 1966 ganó el título de la NCAA con, por primera vez, cinco jugadores negros en el quinteto (alineados por Haskins), hazaña que aparece reflejada en la más que decente ‘Camino a la Gloria’. Bajo la dirección de este entrenador, Hardaway fue puliendo su juego. De 4 puntos en 15 minutos por partido en su año Freshman subió a los 22 en 36 en su curso senior, cifras que le valieron el título de mejor jugador de la conferencia.

De ahí a la NBA. Hardaway fue elegido en la decimocuarta posición por los Golden State Warriors. Llegó a un equipo, el de Don Nelson, en el que se atacaba mucho y se defendía poco. Eran los más rápidos, los que más puntos anotaban y los segundos que más recibían (en números totales y por 100 posesiones). Tim llegó a un equipo que se le ajustaba como anillo al dedo y en el que tuvo una gran importancia desde el primer momento. En su segundo año ya era All-Star. En un equipo con Tim Hardaway, Chris Mullin y Mitch Richmond, solo se podía jugar a toda pastilla. Rebotear, correr y tirar. Cuanto más rápido, mejor.

En esa época de cambio de década, del ‘Showtime’ de los Lakers y el orgullo de los Celtics al dominio absoluto de los Bulls, comenzó a imperar una corriente de baloncesto duro, rígido y encorsetado. Jugar lento, dar estopa y primar el músculo sobre el talento. Pues los Warriors se salieron de esa linde y buscaron lo contrario. Y para ello, nuestro protagonista fue un personaje absolutamente clave.

Su importancia fue altísima en los 5 años y medio que pasó en la Bahía. Y tampoco fue menor en South Beach. Con los Miami Heat volvió a ser All-Star en dos ocasiones en otros 5 años y medio. Menor fue su importancia en Dallas, Denver e Indiana. Tres últimos destinos, casi residuales, en los que disputó sus últimos partidos.

Valorando únicamente el apartado baloncestístico, para hacer un balance de su carrera, es obvio que Hardaway queda lejos de las grandes superestrellas de la Liga. Pero fue un extraordinario jugador. De eso no hay ninguna duda. Entonces, ¿Por qué Tim Hardaway no está en el Hall of Fame?

Pues, según él mismo, hay que mirar fuera de la pista.

Hace 12 años, en 2007, John Amaechi se convirtió en el primer exjugador de la NBA en declarar públicamente su homosexualidad. Con motivo de ello, Tim Hardaway Jr habló en una entrevista. Y lo hizo de una manera lamentable.

“Ya sabes que odio a los gays, así que lo hago público. No me gustan los gays y no me gusta estar rodeado de gays. Soy homófobo. No me gustan. No deberían estar en el mundo o en Estados Unidos”.

Estas palabras corrieron como la pólvora. Y la polémica le arrolló. La NBA le retiró la invitación para las actividades del All-Star y fue despedido del equipo de la CBA en la que estaba trabajando como entrenador.

Pero Hardaway, además de disculparse, cambió su opinión. Poco después, en otra entrevista, afirmó que no era consciente del daño que podía hacer con sus palabras: “Voy a hacer todo lo que pueda para corregirlo”. Y, desde entonces, lo ha hecho.

Cuando Jason Collins se convirtió en el primer jugador de la NBA en activo en salir del armario, una de las primeras llamadas de apoyo que recibió fue la de Hardaway. Además, ha demostrado públicamente que su homofobia es cosa del pasado. Fue el primer firmante de una petición popular de que el Estado de Florida permitiese los matrimonios entre personas del mismo sexo. Y el cambio de opinión ha quedado también plasmado con su colaboración con dos ONG, ‘The Trevor Project’ y ‘The YES Institute’, que apoyan y defienden los derechos de los homosexuales.

Sus ideas, aparentemente, han cambiado bastante. Pero a Tim Hardaway aquellas declaraciones le siguen persiguiendo. Hace poco, en una entrevista con Hoopshype, Hardaway fue contundente.

“No estoy en el Hall of Fame por mis palabras de 2007”. Hardaway también reconoció que sus palabras fueron un error. “Ahora trato de hacer lo correcto. Apoyo a las personas gays y transexuales. Quiero que la gente los entienda y que los vea como personas. No como ‘otro tipo’ de personas”.

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