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Análisis

El enigma Westbrook

Su fichaje por los Lakers parece tener solo dos posibles destinos: o convertirse en un éxito histórico en forma de anillo, o en el fracaso que acabe del todo con la carrera de un hombre en constante duda.

Wikimedia

Poco tardaron Los Angeles Lakers en volver a la primera plana tras su precipitada e inesperada caída en primera ronda en la post-season. En la mismísima noche del Draft, y cuando todos los focos andaban preparados para iluminar a Cunningham  & cía, los angelinos se hacía con uno de los jugadores más mediáticos y controvertidos de los últimos años para lograr que toda la atención mediática cruzara el país, o cuanto menos, para convertirse en protagonistas en la noche en la que los nuevos miembros de la liga debían ocupar todos los titulares.

Russell Westbrook, el hombre de los triples-dobles y MVP en 2017 se convertía en nuevo jugador de unos Lakers “locos” por conseguir un BigThree que compitiera mediáticamente con el incomparable de los Nets.

Rápidamente el sueño de una Final entre ambas escuadras ha humedecido las noches de muchos aficionados NBA (¿y del Comisionado?), por mucho que tengamos 10 meses por delante para conocer a los finalistas de la 2021/22.

Pero no va a ser fácil.
Westbrook, amado y odiado a partes iguales, es un jugador con una productividad en pista tremenda númericamente hablando, pero que no ha servido ni en OKC, ni en Houston, ni por supuesto en Washington para hacer que sus equipos hayan logrado lo máximo.

De hecho, es el primer MVP que en toda la historia que ha sido traspasado durante tres temporadas consecutivas.

Por nombres, el trío Westbrook – James – Davis, mola.
Pero no va a ser oro todo lo que reluzca y como todo en esta vida, el aterrizaje del base en los Lakers tiene sus pros y sus (importantes) contras. Lo analizamos.


A favor

Jugador élite y la presión.
Que Brodie es (o ha sido) un jugador élite es indiscutible.
MVP, All Star perenne, nueve  veces All NBA, más triples-dobles en la historia … parabienes para un tipo que se instaló en el firmamento NBA desde muy pronto y que lleva 11 años anotando más de 20ppg…. su categoría está ahí y por ende, está acostumbrado a lidiar con la presión.
Vestir de púrpura y Oro y con todos los focos alumbrándole no le debe suponer un dolor de cabeza.

Jugar en casa
Para cualquier jugador que se precie, sea de la competición que sea, jugar en casa siempre es una satisfacción (hola Kawhi) y un punto más de motivación.
Nacido en Long Beach, a media hora en coche del Stapless,  el estar rodeado de los suyos, el contacto diario con sus raíces y el sentirse en casa va a jugar a favor indiscutiblemente.

Ultramotivación
Si hay un jugador que ha demostrado partido tras partido una motivación extrema, ese es Russ.
Te podrá gustar más o menos, pero no se puede discutir que desde el primer partido de la Regular Season hasta el último en Playoff, Westbrook ha dejado SIEMPRE todo en pista.
Hasta la última gota de sudor y el último aliento.
Que todo unos Lakers te recluten en la recta final de su carrera es un plus en este aspecto.
Otra cosa es que lo sepa gestionar.

Última oportunidad
Ya enfilando el final de su carrera, está ante la última oportunidad de escribir su nombre con letras de campeón en la historia de la NBA.
Tras 13 temporadas en NBA, sólo una vez vio el Larry O’Brien de cerca y para eso hay que remontarse a 2012.
Huérfano de Harden primero y Durant después, en OKC no logró pasar de 1ª ronda en sus tres últimos años como Thunder, en Houston (Bubble year) cayó contundentemente en semis y esta pasada campaña en Washington ya fue una heroicidad colarse de rondón entre los ocho primeros.

Por tanto, en la franquicia ganadora por excelencia (junto a C’s) y al calor de LeBron y Anthony Davis, puede que esté delante de un “ahora o nunca”.

Redención
Al Rey del triple-doble “se le ha dado” en el carnet de identidad desde casi el principio de su carrera y principalmente en redes.
Números vacíos,  incapaz de llevar a sus equipos al anillo, sólo mira por la estadística, tácticamente es un desastre… Y quizá en la mayoría de las ocasiones con razón.
Pero Westbrook siempre ha sido el mismo, con su particular estilo de juego y esa percepción de “cabra loca” para los aficionados.
Ahora ha llegado el momento, ya en plenísima madurez y en un ecosistema inmejorable, de callar bocas, de que se redima y deje a un lado su ansia por rellenar el box score y se convierta en un jugador diferencial para Frank Vogel.

En contra

Edad
32 años luce RW en su documento. Una edad buena en los tiempos que corren para que un jugador siga a un nivel más que óptimo y mezcle con la experiencia que dan los años y las batallas libradas.
Pero su caso es especial.
Con un juego que durante toda la vida se ha caracterizado por una potencia física al alcance de muy pocos, muy poquitos visos fue dando de un entendimiento del juego que le hiciera mantenerse élite cuando esas facultades fueran disminuyendo por mor de la edad.
Su “vejez” en pista iba a ser dura, se auguraba. Y así parece que será.
Cada vez menos diferencial en lo físico, no ha sabido (o podido) compensarlo con la sabiduría que da la experiencia.

Contrato
Para esta temporada, el salario de Westbrook es de, nada más y nada menos,  44.211.146 $.
Una absoluta barbaridad (de las bastantes que nos encontramos en el mercado NBA) para un jugador que ni fue All Star ni All NBA la pasada campaña y cuyo canto del cisne está a la vuelta de la esquina.
La suma del salario de Russ a los de las otras dos estrellas angelinas da un total de 120.753.050 $, con lo que si tenemos en cuenta que el límite salarial estipulado para esta temporada es de 112.414.000 $ y el impuesto de lujo se empieza a pagar a partir de los 136.606.000 $, la llegada de la tercera estrella del Big Three amordaza salarialmente a los Lakers y así, Pelinka ha tenido que rellenar el roster con una renovación  asumible (Horton-Tucker) y coleccionando un buen puñado de veteranos a la vuelta de todo y dispuestos a jugar en un equipo aspirante y glorioso como los Lakers por el salario mínimo (Howard, Ariza, Carmelo, Bazemore, Ellington…).

Y ojo porque para la 22/23, el bueno de Westbrook tiene una jugosa Player Option de 47.063.478 $…

IQ y necesidad de amasar
Desde sus inicios en la liga, siempre se vio a Westbrook un base muy potente y efectivo a campo abierto, pero con una IQ baloncestística muy dudosa.
Ha sido punto de fricción a la hora de valorarlo como jugador y la base de interminables debates en los que los Russeliers sacaban a relucir números y méritos individuales para encumbrar a su ídolo y los jeiters se apoyaban en esa discutible IQ para tirar por tierra cualquier mérito del base de OKC, Rockets y Wizards.
Pues quizá ni una cosa ni la otra.
Seguramente ni los argumentos “pro” sean definitivos para inclinar la balanza ni los “contra” para tirar por tierra la carrera de un jugador que –no lo olvidemos- ha roto marcas históricas hasta hace nada inabordables.

Estilo de juego
Es curioso las similitudes en pista que tienen dos de las tres estrellas de estos nuevos Lakers.
LeBron James y Russell Westbrook comparten muchísimas características en su juego, aunque a decir verdad Bron ha ido evolucionando en algunos aspectos hasta envejecer en pista con muchísima dignidad.

Ambos han necesitado durante toda su carrera ser los “dueños” del balón.
Amasarlo, acunarlo y decidir por donde tiene que transcurrir el ataque de sus equipos (algo que supuso el fin de la relación Harden-Westbrook en Houston).
Ya con 36, James ha declarado que va a dar un paso al lado en lo que se refiere a la creación y tendrá que ser RW quien lleve la manija al menos durante la mayor parte de los minutos para que “The King” interprete el papel de ejecutor. ¿Bueno o malo para L.A.?


Por otro lado, el montaje de este BigThree tan peculiar deja a las claras la necesidad imperiosa de rodear a las estrellas de jugadores de perímetro fiables que abran cancha para que -sobre todo James y Westbrook- puedan sacar partido con penetraciones letales.
Ninguno de los dos son fiables desde la larga distancia y por ello Pelinka ha intentado rodearlos de buenas muñecas dentro del escaso abanico de jugadores a los que podían acceder.

Así pues podrá gustar más o menos, estaremos de acuerdo o no con los Big Three montados a base de talonario, calificaremos sus marcas como números vacíos, pero no cabe duda que el aterrizaje de Russell Westbrook en Los Angeles y su mezcla con Davis y James  será uno de los grandes puntos de interés durante la próxima temporada.

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SKYHOOK #28

Agosto 2020 | 100 páginas

Un espectáculo mundial, universal. Los Harlem Globetrotters fueron durante décadas la versión recreativa más apasionante de nuestro deporte. Una cumbre popular que ha decaído en los últimos años. Nos acercamos a un fenómeno que parece, nunca volverá a ser como antes.

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