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Análisis

Una renovación envenenada

La carrera de Luka Doncic siempre ha ido dos cuerpos por delante de cualquier otra, algo que puede jugar en contra de su franquicia, si no es capaz de seguir el ritmo de precocidad que mantiene el genio esloveno.

Wikimedia

No es que la renovación de Luka Doncic por los Dallas Mavericks vaya a jugar en contra de la franquicia. Ni mucho menos que se haya sobrepagado al genio esloveno. Y tampoco que se haya optado por la misma teniendo otras posibilidades al alcance.

Los 207 millones de dólares por cinco años (a contar a partir de la 2022/23) ofrecidos por  los Mavs y aceptados por Luka, eran de obligado cumplimiento para los texanos y no encontraréis una voz discordante al respecto.

Pero una vez atada la perla eslovena, es ahora cuando realmente comienza el desafío para el trío formado por Mark Cuban, Nico Harrison y Michael Finley, principales responsables de confeccionar una plantilla a la altura de su jugador franquicia, y que a no mucho tardar pueda aspirar a lo máximo.

Este pasado mes de junio se cumplieron diez años del primer y único anillo de los Mavericks. Desde su sonoro aterrizaje en la NBA como propietario mayoritario, Mark Cuban tuvo entre ceja y ceja el objetivo de hacer de los Mavs un equipo campeón, y para ello no escatimó esfuerzos ni a nivel logístico ni económico. Poco a poco formó una escuadra potentísima a base de talonario y de pagar impuesto de lujo a mansalva hasta que, y tras dos graves tropiezos, lo consiguió con Dirk Nowitzki como estandarte e indiscutible cara visible de la franquicia y con un equipo trufado de grandes jugadores, varios de ellos All Stars en algún momento de sus carreras. A partir de ese momento, los Mavs fueron languideciendo hasta convertirse en un equipo ramplón y la figura del impetuoso Cuban fue difuminándose al mismo ritmo que acumulaba canas y retoques estéticos.

El 21 de Junio de 2018, los Dallas Mavericks volvían a ser protagonistas desde el mismo momento en el que Adam Silver anunció que Luka Doncic se convertía en jugador de los Mavs vía traspaso con los Atlanta Hawks. Se esperaba un buen rendimiento del novato. Bajo la tutela de Dirk, mass media y aficionados al equipo estaban (estábamos) esperanzados en que Luka se aclimatara a un nuevo mundo de manera paulatina. Sin prisa, pero sin pausa.

Nada de eso.

Wonder Boy rompió las previsiones más optimista y firmó una temporada  rookie excepcional que le valió el premio al debutante del año gracias a más de 20ppg, casi 8 rpg y 6apg. Doncic aceleraba sus tiempos y con ello los del equipo… y fue sólo un aviso. Cara a la temporada Sophomore del esloveno, primera  tras la era Nowitzki, los Mavericks se reforzaron con Seth Curry, Boban Marjanovic y Delon Wright. Con una base formada por Luka, Porzingis y Tim Hardaway Jr, los Mavs volvían a PlayOff tras tres temporadas de vacío, cayendo en  primera ronda ante los Clippers.
Fue aquella serie de la game winner de Lukita en la cara de Paul George. 28.8 puntos, 9.4 rebotes y 8.8 asistencias por noche catapultaban al esloveno hacia el firmamento NBA sin escala previa.

El equipo ya era de Doncic y todo, absolutamente todo en la franquicia giraba en torno a él. Los de Dallas eran vistos como un equipo en crecimiento y una amenaza para los cocos del Oeste de cara al próximo curso. Estaban a un fichaje importante de poder mirarle a los ojos a Lakers, Clipps, Nuggets y demás potencias, pero desde los despachos no se dio ese paso adelante.

Esperanzados (y trabajando en ello) en una posible llegada de Giannis Antetokounmpo en  verano de 2021 como agente libre, la renovación del griego con los Bucks hizo trizas los planes y no se pudo (ni se supo) reaccionar. Con Kristaps Porzingis “out” en el inicio del pasado curso y una plantilla casi idéntica a la de la temporada anterior, los Mavs comenzaron con el pie izquierdo, sacudidos por problemas Covid y con la segunda espada, Porz, absolutamente fuera  de onda. Solo un monumental Doncic se sirvió para volver a colocar al equipo en la post-temporada, aunque nuevamente fuera a las primeras de cambio.


A sus 22 años, ese chaval con tendencia gordinflona, protestón y a menudo burlón, metía por segundo año consecutivo a un equipo con tipos como Maxi Klebber, Jalen Brunson, Cauley-Stein, Finney-Smith y Tim Hardaway como pilares importantísimos dado que Porzingis fue durante muchas noches una sombra. Pero no es suficiente. En esta off-season, por el momento es Reggie Bullock la incorporación más importante. ¡¡Reggie Bullock !!

Y aunque en la rueda de prensa posterior a la firma del nuevo contrato del esloveno, Mark  Cuban vendía como “buenos” los movimientos veraniegos y Luka apuntaba a la “química” como ingredientes  necesario para que todo vaya bien (dardazo a Porzingis), ambos son perfectamente conscientes que el tope de este equipo vuelve a ser una primera ronda. Y Doncic no se va a conformar con eso.

Quizá esta temporada puedan salvarla a trompicones, pero el  verano que viene el “coco” llegará, con agentes libres de postín como Harden (Player Option), Kyrie (P.O.), Beal (P.O.) y  LaVine en el mercado, bien haría el trío mentado el principio del artículo en arremangarse  y amarrar un All Star para acompañar a su estandarte (vía Free Agency o vía trade) y buscarle una digna salida a Porzingis, muy lejos del esloveno desde al principio del pasado curso.

Porque desde luego, por lo que se puede intuir, Doncic no se va a conformar viendo como otras estrellas levantan el trofeo mientras él come palomitas en el sofá de su casa pensando en cómo sacar todo el jugo a sus mediocres compañeros. Luka va su ritmo y la realidad es que la franquicia va varias marchas más lenta. Con cinco años de contrato por delante, si los Mavs no dan un paso adelante, apuesto que Luka Doncic no inicia la tercera.

Un desafío monumental.

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SKYHOOK #28

Agosto 2020 | 100 páginas

Un espectáculo mundial, universal. Los Harlem Globetrotters fueron durante décadas la versión recreativa más apasionante de nuestro deporte. Una cumbre popular que ha decaído en los últimos años. Nos acercamos a un fenómeno que parece, nunca volverá a ser como antes.

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