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Análisis

Jordan, del éxito empresarial a los fracasos deportivos de Hornets

Pasan los años y Michael Jordan sigue siendo incapaz de trasladar parte de su éxito en la pista hasta los despachos. El despido de James Borrego, último hito de una franquicia instalada en la mediocridad.

Michael Jordan es una leyenda. Todo el mundo lo sabe. Cualquier persona del planeta sabe quién es Jordan y sus logros deportivos, siendo de los pocos deportistas convertido en icono mundial y reconocido con el paso de las décadas. Sus años en Chicago Bulls, sus logros y su manera de jugar lo catapulta posiblemente a ser considerado como el mejor deportista que nunca haya existido.

Seis anillos, unos Bulls de leyenda, dos retornos a las canchas, el segundo vistiendo la camiseta de Washington Wizards, un oro para la historia, el del Dream Team de Barcelona 1992, ganando 92 millones de dólares como jugador NBA, pero una fortuna mínima comparada con la que posee actualmente convirtiéndose en uno de los grandes multimillonarios del mundo. Siguiente paso, convertir Hornets en una franquicia ganadora.

Objetivo, convertirse en propietario de Charlotte Bobcats / Hornets

La leyenda en las pistas quería a toda costa ser el dueño de una franquicia NBA. Icono de North Carolina, adquirió el 90% de las acciones de Charlotte, disparando el valor de la franquicia súbitamente al poco tiempo de llegar como presidente. Ahora el patrimonio del de Brooklyn asciende a 1,65 mil millones de dólares. Por tanto, queda una cosa clara antes de hablar del tema deportivo, como propietario, Michael Jordan ha amasado mucho más dinero que como deportista, pero con éxitos totalmente opuestos.

La mirada se tiene que poner en el pasado, más concretamente en el año 2006, cuando Robert L. Johnson, máximo accionista de Charlotte Bobcats y uno de los grandes propietarios de equipos deportivos estadounidenses de raza afroamericana, decide traer a Jordan como socio y gerente de operaciones deportivas de la franquicia de North Carolina.

Pero Michael seguía queriendo más y con el paso del tiempo fue adquiriendo más poder hasta llegar casi a la totalidad de la compra de la franquicia un 17 de marzo de 2010. En aquel momento, compró Charlotte Bobcats por 275 millones de dólares, ahora su valor se estima en 1500 millones, siendo Charlotte un mercado secundario para los jugadores, marcas y patrocinadores. Jordan ha elevado el valor, pero en el ámbito deportivo sigue habiendo una sequía preocupante y sin conocer la tecla que pueda dar éxitos.

Por tanto, doce años como máximo accionista y doce temporadas que ha sido incapaz de construir un proyecto ambicioso, ganador, todo y tener su propia figura para poder atraer grandes estrellas de la liga. Sucesión de errores que lleva a ser uno de los peores equipos en porcentaje de victorias.

Proyecto deportivo de Hornets

La franquicia en 2014 modifica su nombre pasando de Charlotte Bobcats a Charlotte Hornets en una modificación que pasará a modificar también el nombre de New Orleans que pasará a conocerse como Pelicans. Los Bobcats, escogidos por votación popular en su momento y con la expansión de la NBA, es un lince rojo depredador característico de Carolina del Norte y muy vinculado con los Carolina Panthers de NFL. Pero Michael Jordan y la organización quería volver a poner Hornets a la ciudad de Charlotte y así fue.

Y una vez aclarado el nombre comienzan los problemas. Malas planificaciones, malas elecciones de Draft, cambios de entrenador, la no llegada de grandes estrellas de la liga, contratos desorbitados para jugadores que no se encuentran entre los diez mejores y pasos en falso que dan temporadas sin aparecer en playoffs y no pasar ronda desde 2002.

El primer gran punto negro fue la temporada 2011, una season acortada, pero que daría ver solamente siete victorias y cincuenta y nueve derrotas. Un roster con Kemba Walker como rookie, Biyombo, Diaw o Cory Higgins. Un ejemplo de las cosas mal hechas fue esa temporada. Pero era el principio y había tiempo para construir.

Hornets lleva dieciocho temporadas sin superar la primera ronda de playoffs, ya que la mirada se tiene que tirar atrás a la plantilla de 2002, liderados por Baron Davis, con Mashburn, Wesley y PJ Brown. No son veinte temporadas porque la franquicia desapareció entre 2002-2004. A partir de aquí, pocas apariciones de postemporada y ampliando la racha a una de las más largas, uniéndose a Timberwolves y Kings. Además, Hornets sigue siendo uno de los dos equipos que nunca ha jugado unas finales de conferencia.

Uno de los grandes problemas que se ha encontrado Jordan y la gerencia es poder atraer grandes nombres de la liga para liderar al conjunto de North Carolina. Eso ha dado opción a dar grandes contratos económicos a jugadores que posiblemente no se lo merecían, o por lo menos se pone en duda tener el máximo para jugadores como Rozier, Kidd-Gilchrist o Batum. Enormes losas que hipotecaron opciones de reconstrucción y de futuro. Pero hay más, Gordon Hayward firmó un contrato de cuatro temporadas, hasta la 2023-24, a razón de 120 millones de dólares. El pick 9 del Draft de 2010 tiene una larga lista de lesiones y no ha sido el líder esperado por parte de Hornets. De momento esperan que pueda ser de la partida y ser importante durante la próxima temporada al lado de LaMelo Ball o Miles Bridges para poder así llegar a playoffs.

Otro error en su momento fue no renovar a Kemba Walker, que buscó acomodo fuera de Hornets. Él debía de convertirse en el gran líder, pero se decidió apostar hacía otro lado y Walker no pudo seguir después de haber sido elegido en la novena posición del Draft de 2011.

Este viaje por los doce años de MJ como presidente, no solamente deja nombres en el camino, sin olvidarse de jugadores como Marvin Williams, Jeremy Lin o Al Jefferson que ofrecieron una versión bastante irregular. También deja cuatro entrenadores por el camino y pensando ya en quien contratar para dirigir la nave de las abejas.

El primer entrenador fue Paul Silas, que tuvo el honor de dirigir a la peor plantilla, la del 7-59; posteriormente llegaría Mike Dunlap, que tuvo un paso corto para la llegada en 2013 hasta 2018 de Steve Clifford. Con él, hubo momentos de auge, de mirar hacia un futuro prometedor, sobre todo teniendo a Kemba como gran líder, pero se volvió a desmoronar y llegó James Borrego. Con el joven y prometedor entrenador se encontró a una persona para guiar a los jóvenes jugadores Hornets procedentes del Draft y su juego hacía presagiar con cotas altas. Nacido en Albuquerque (New Mexico), de familia de ascendencia mexicana y asistente de Popovich durante años, estuvo cuatro temporadas en Charlotte, con un balance de 138 victorias y 163 derrotas.

James Borrego ha sido despedido después de caer ante Hawks en el Play-in por 132-103 (también cayó en el torneo previo a playoffs el curso pasado), dejando al equipo como décimos y por primera vez con balance positivo de 43 victorias y 39 derrotas.

El otro gran punto negro es el camino de las selecciones del Draft durante estos últimos años. Aciertos de Walker en 2011 (pick 9), PJ Washington en 2019 (pick 12) o sobre todo LaMelo Ball en 2020, escogido tercero. Pero también hay errores y muchos de bulto. Kidd-Gilchrist como número 2 del Draft de 2012 es de los más sonados, o Noah Vonleh como pick 9, Gilgeous-Alexander escogido por Hornets pero traspasado o James Bouknight en el pasado Draft, que poco o nada se ha visto durante la temporada.

Charlotte Hornets no es una franquicia ganadora. Su récord lo dice todo: 1126 victorias por 1423 derrotas y solamente diez apariciones en playoffs. Pero Michael Jordan necesita dar un golpe de efecto y mirar para arriba en una dura conferencia Este. Para que eso sea así, necesita reforzar el juego interior, ofrecer el máximo a LaMelo Ball, buscar salida a Hayward y dar pleno poder como escudero de Ball a Miles Bridges. Muchos rumores en torno a la llegada de Westbrook a Charlotte y dar con la tecla del próximo head coach. Muchos nombres, como Terry Stots, Snyder, Ham, D’Antoni o Mike Brown. Mitch Kupchak tendrá trabajo durante este largo verano.

Michael Jordan ha creado unos Hornets muy rentables desde la vertiente del negocio económico, pero necesita ser recordado también como un presidente que no solamente colecciona fracasos deportivos.

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