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Objetivo Europa

Gianmarco Pozzecco, sonrisas y lagrimas

Gianmarco Pozzecco se ha convertido sin lugar a dudas en uno de los nombres propios de este Eurobasket. Carisma, pasión (y un punto de exageración muy italiana) sus señas de identidad.

Foto: @Italbasket

Sin lugar a dudas, el nombre de Gianmarco Pozzecco es uno de los más sonoros y el que más recuerdo nos dejará de este EuroBasket 2022, gracias a varias actuaciones que han dado mucho que hablar, especialmente en redes sociales.

La primera de ellas fue su expulsión ante Serbia, en octavos de final cuando su equipo se encontraba por detrás en el marcador y parecía resignado a la eliminación.  Algo que pudo presagiarse desde bien pronto ya que cuando tan solo habían transcurrido cuatro minutos de juego, Pozzecco ya recibía su primera técnica y, como ya se llevaba intuyendo desde hacía un buen raro, a mediados del tercer cuarto se vería obligado a abandonar la cancha al recibir su segunda técnica. El entrenador italiano dejaría el banquillo llorando de manera desconsolada, sabedor de que suponía el dejar “tirado” a su equipo en una situación tan crítica del encuentro. No obstante, y en las declaraciones tras el partido, sus jugadores comentaron que esto les proporcionó el empujón de moral necesario para afrontar lo que quedaba de encuentro y terminar llevándose la victoria. Gianmarco, casi sin darse cuenta, y alejado de su labor como entrenador en los banquillos, había “regalado” la motivación extra que tanto necesitaba su selección en aquellos delicados momentos de la eliminatoria. Pero, aquel día el show del técnico aún no había hecho más que empezar. Incapaz de contener la emoción al ver que sus chicos estaban superando a la selección serbia, Pozzecco intentó entrar en la pista cuando el reloj aún no había determinado el final del encuentro. Asistentes de su propia selección y miembros de la seguridad del pabellón trataron de impedírselo sin demasiado éxito. El técnico apartaba a sus interceptores como si de moscas se tratasen y cada vez se encontraba más cerca del banquillo. Y fue ahí, cuando tan solo un par de metros le separaban de su objetivo, cuando el sonido del reloj anunciando el final del partido desató la locura del entrenador provocando decenas de abrazos con sus jugadores y miembros de su staff. Aunque algo aturdido por toda la situación, era perfectamente consciente de la magnitud de lo que acababa de conseguir al eliminar a una de las favoritas del torneo. En pocos minutos había pasado de la más profunda sensación de desolación por haber fallado a sus jugadores a sentir una sensación de felicidad difícilmente descriptible al haber logrado, a su manera, motivar a sus chicos para conseguir alcanzar los cuartos de final de la competición.

Pero este episodio no se quedaría aquí, ya que el singular y extravagante técnico se puso a celebrar la victoria por los pasillos del Mercedes Benz Arena de Berlín corriendo como un loco de un lado para otro gritando. Y dió la casualidad de que por allí caminaba un tal Giannis Antetokounmpo, que justamente se dirigía a calentar a la pista antes de su partido frente a la República Checa. Pozzecco no dudó en saltar y encaramarse en el cuello del gigante griego abrazándose a él con todas sus fuerzas, dándole un beso y diciéndole que le quería, antes de saltar de nuevo y proseguir su celebración a plena carrera por los pasillos. Algo que, como es de esperar, sorprendió en gran medida a Giannis que no pudo sino sonreír, incrédulo ante tal acontecimiento. Esto fue lo que se vio, pero parece que la noche dejó más. Dicen que el coach italiano habría prestado su tarjeta de crédito a sus jugadores tras la victoria para que celebrasen como quisiesen y por todo lo alto la gesta que acababan de conseguir. El jefe pagaba esta cuenta.

Lo mejor de toda esta historia es que, aunque a priori pueda parecer que la expulsión fuera un hecho fortuito y que, incluso pudiera dejarle bastante tocado, si echamos la vista atrás en la carrera del técnico, podemos observar que esta no fue la primera vez que utilizaba su exclusión de un partido para provocar la reacción de sus jugadores. Es más, el pívot croata Miro Bilan, que coincidió con Pozzeco durante dos temporadas en Italia en el Dinamo Sassari, declaró que durante su estancia en el equipo al técnico lo expulsaron hasta en un total de ocho ocasiones y, lo más curioso de esto es que finalmente se impusieron en todos esos encuentros. Casualidad o no, lo cierto es que parece que esta especie de “estratagema” ha vuelto a funcionarle, pero esta vez para hacer soñar a un país entero.

El italiano nos ha regalado un Eurobasket para el recuerdo. Como si de una montaña rusa de emociones se tratase, pasando del lloro a los gritos de júbilo y emoción, sin dejar de mostrar su personalidad y temperamento en todo momento. Gianmarco Pozzecco. Genio y figura.

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