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Análisis

Tu de Pescara y yo de Vantaa

De Pescara a Vantaa aterrizando en Salt Lake City. Markkanen y Fontecchio suenan con mucho ritmo en la reconstrucción de los Utah Jazz

Las ciudades de Pescara y Vantaa, a 2.848 kilómetros de distancia, estarán representadas en los Utah Jazz del curso 22-23 que comienza en unos días en las figuras de Simone Fontecchio y Lauri Markkanen. Los dos jugadores son dos de los muchos recién llegados a una franquicia de Salt Lake City llena de misterio, con dudas y comenzando una reconstrucción que puede llevar al aficionado de Jazz a temporadas plagadas de derrotas y sin un rumbo aparente que pensar en un futuro, esperan, brillante.

En Utah Jazz todo se desmanteló casi de la noche a la mañana tras caer eliminados por Dallas Mavericks en primera ronda. Quin Snyder era despedido por Ainge, el ejecutor de decisiones de la franquicia, con Gobert siendo traspasado a Timberwolves y Donovan Mitchell, mucho más tarde cronológicamente, era también intercambiado poniendo rumbo a Cleveland Cavaliers. Los Jazz, con balance ganador en temporadas pasadas, sobre todo en temporada regular que no se traducía en unos buenos playoffs, ponían fin y comenzaba un periodo pensando en el futuro capitaneado por el mismo Danny Ainge y un nuevo entrenador. Si es lo correcto se verá de aquí a unos años.

Las franquicias deportivas estadounidenses son las únicas empresas que pueden decirles abiertamente a sus clientes abonados “lo siento, pero vamos a venderte un producto mucho inferior durante unos años, muchos partidos perdidos, no llegar a playoffs, sin jugadores estrella, para que podamos venderte un modelo realmente bueno en un futuro. Pero si quieres seguir teniendo un asiento, abona el pago del asiento”. Construir desde cero, con catorce caras nuevas en Jazz, sabiendo que el equipo debe aprender qué quiere Hardy, cómo quiere que jueguen, qué acciones espera de ellos y luego también tienen que aprender las tendencias de cada jugador.

Un joven entrenador como Will Hardy será el encargado de dirigir a estos Utah Jazz, con dos jugadores europeos llegados durante el verano. Por un lado, el italiano Simone Fontecchio que abandona Baskonia para ser parte del roster; por el otro, Lauri Markkanen, que tras las etapas de Chicago Bulls y Cleveland Cavaliers, espera que a la tercera sea la vencida y sea la piedra angular del presente y también del futuro.

El largo viaje del jugador de Pescara. Fontecchio espera hacerse un hueco

Pese a llegar a una organización con el cartel de reconstrucción que han colocado casi en el Vivint Arena, no lo tendrá fácil el poder ser parte de la segunda unidad. El jugador, de 26 años, no drafteado, procede de Baskonia y de un gran año tanto en liga ACB como en Euroleague, además de un gran torneo continental con Italia, aterrizando con un claro objetivo: ser parte influyente e importante de los Jazz. Anteriormente, tuvo un gran año en ALBA de Berlín, tras varios años por equipos italianos.

Pero la realidad puede ser otra, como el encontrarse con una situación de falta de minutos. Hardy lo dejó claro desde un inicio de la preseason, “si quieren jugar y ganar un lugar en la rotación, tienen que hacer el trabajo sucio. Esos muchachos tienen que subir al nivel físico de la NBA, jugar a la defensiva, tratar de hacer todas las cosas pequeñas”.  Esto dijo Hardy tras finalizar el primer partido, donde el azzurro solamente jugó nueve minutos y tuvo tiempo para anotar cinco puntos.

Pero el que fuera mano derecha de Ime Udoka en Boston Celtics, tocó aspectos claves para la realidad que se puede encontrar Fontecchio en la NBA. Su juego es apropiado para ayudar desde ya, pero necesita encontrar ese ritmo de la liga estadounidense, dar un paso adelante en la defensa y ser eficiente con su tiro. El trabajo del día a día le puede reportar minutos, que ahora mismo puede no tener.

Una experiencia de 77 partidos en la máxima categoría del baloncesto europeo, siendo clave en el buen papel de Italia del pasado Eurobasket, con promedios de 27,9 puntos, ocho rebotes, promediando además en ACB 12,5 puntos por partido, con un 41 por ciento de acierto desde el tiro de tres puntos. Firma por dos temporadas con Utah a razón de 6,25 millones de dólares en total, después del pago de la cláusula de rescisión de su contrato para dejar Baskonia.

El transalpino de Pescara necesita sacar todo su arsenal para asentarse en la NBA, siendo eficiente como tirador, corriendo la pista en transición como él puede aportar, además de su elemento atlético, puede ser interesante desde la defensa gracias a su intensidad. Pero todos estos puntos positivos los ha de mejorar y aportar algo más, si no jugadores de rotación con experiencia en la liga, se colocarán por delante y relegarán a un papel residual a Simone. A sus 26 años de edad, puede que no haya mucho espacio más para desarrollarse, pero Fontecchio tiene la experiencia y el historial de un prospecto que podría estar listo para la NBA desde el primer día de inicio de curso oficial.

Fontecchio comentó al llegar a la franquicia de la conferencia Oeste, “firmar con los Jazz fue increíble. Se sentía como un sueño hecho realidad. Quería convertirme en un jugador de la NBA. Ha sido un largo viaje. Ahora tengo 26 años, casi 27. A veces, este sueño se sentía un poco lejano, pero en este momento estoy muy feliz y emocionado de estar aquí. Estoy realmente agradecido por esta gran oportunidad. Estoy dispuesto a hacer todo lo posible para ayudar a este equipo”, agregó.

Markkanen como jugador diferencial del año I de Hardy

El finlandés de Vantaa entra en su primera temporada con Jazz, convirtiéndose casi sin debutar en el jugador franquicia, después de las salidas de Mitchell, Gobert o Bogdanovic y con las dudas de la continuidad en Salt Lake City de veteranos como Conley, Rudy Gay y Jordan Clarkson.

El producto de los Wildcats de Arizona, pick siete del Draft y de 25 años, escribe un nuevo capítulo de su aventura irregular e inestable en la NBA. Markkanen puede tener un fuerte protagonismo y dejar una buena impresión desde el presente, pensando en el futuro, siendo un elemento interesante del engranaje de Hardy. Sus siete pies y su extraordinario tiro exterior le hace diferente, pero no ha tenido suerte en Bulls y Cavs, posiblemente porque necesita ser consistente en su repertorio, no apostar todo al tiro de tres puntos y mejorar como defensor, como reboteador y ampliar su abanico en la parcela ofensiva, ya que a día de hoy no tiene juego en el poste. En Cavs, promedió casi 15 puntos, con 5,7 rebotes y un 38 por ciento en tiros de tres puntos. El jugador, que creció en Jyväskylä, jugó en etapa junior en HoNsU y dos temporadas en liga finlandesa de segunda con HBA-Märsky. Su aventura estadounidense se inició en la NCAA, disputando hasta el momento dos eurobaskets, viendo como este 2022 promedió 27,9 puntos y ocho rebotes, dejando una actuación para el recuerdo con sus 43 puntos ante Croacia.

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