Los equipos: Boston Celtics vs Atlanta Hawks.

Los protagonistas: Larry Bird vs Dominique Wilkins.

El lugar: Boston Garden.

El momento: Decisivo 7º encuentro de las Semifinales de la Conferencia Este de los Playoffs de 1988.

La circunstancia: Uno de los mejores cuartos anotadores entre 2 jugadores en la historia de la NBA.

Todos estos argumentos dieron como resultado uno de los diez mejores partidos de la historia de la NBA. Y para quien suscribe esto, el mejor de todos.

Tras visionar nuevamente este clásico entre clásicos, me sigo ratificando, es el mejor partido de la historia de la NBA. Cada vez que lo analizo, me sigue pareciendo más grandioso, además de seguir manteniendo esa increíble emoción, que hoy todavía sigue sorprendiéndome.

Si uno ve el partido en su formato original, el encuentro va creciendo emocionalmente a cada instante: Canasta de los Celtics, rugen sus ensordecedores seguidores, contestación de los Hawks, silencio sepulcral. Esas diferentes sensaciones se hacen palpables a lo largo del partido, donde finalmente toma proporciones épicas en el transcurso del último cuarto.

Muchos consideran el quinto partido del Boston-Phoenix de las Finales de 1976 como el mejor partido de la historia, sobre todo, por la leyenda de su larga duración y su mítico final de la segunda prórroga. Pero en términos, de igualdad e intensidad desde un comienzo hasta el final, no hay mejor partido que aquel disputado en el Boston Garden, el 22 de Mayo de 1988.

Además, para dar más tributo al partido, éste venia precedido por varias circunstancias curiosas: Durante la serie y concretamente en el quinto partido, se produjo un monstruoso mate-palmeo de Wilkins (entre sus jugadas más recordadas). La serie entre ambos equipos fue espectacular y competida, donde incluso los Celtics estuvieron contra las cuerdas (3-2), salvando un match-ball en Atlanta. Y para dar más epicidad al séptimo encuentro, Bird garantizaba la victoria en el último partido de la serie, en el Boston Garden. Y la frase “Win or Go Home”, daba a las claras, de la tensión del partido y explica aún más la grandeza que se desplegó en el parquet.

Analicemos el partido

El partido es extraordinario e igualadísimo, y esta lleno de múltiples matices: Con un comienzo frenético desde el primer minuto, los equipos se llegan a responder en cada ataque (con 22 cambios de liderato en el marcador, a lo largo de todo el partido). Cuenta con grandes actuaciones individuales; Randy Wittman, se muestra infalible desde la media distancia. Aparece un excelente McHale en la zona, con 32 puntos. Y para finalizar este canto del cisne, el famosísimo duelo fraticida Bird vs Nique, en un último cuarto antológico.

Además, otro matiz importante es el excelente porcentaje de tiro de ambos equipos (rondando el 55% de tiros de campo y el 80% en el último cuarto). No es un partido espectacularmente hablando, pero nos muestra niveles de emoción e igualdad supremos. Si uno profundiza en el partido, los equipos juegan con una máxima concentración en el juego y sus banquillos son explosiones de júbilo y aliento en apoyo a sus compañeros, gracias al momento clave de la temporada o en el caso de los Hawks, ante una oportunidad histórica.

Antes de llegar al clásico Bird-Wilkins del último cuarto; Wilkins nos ofrece una gran variedad de lanzamientos desde todos los ángulos de la cancha, (tiros a tabla, tiros en suspensión flexionando las piernas). En el lado Celtic, Bird nos ofrece un clínic de lectura del juego, con pases interiores para Mchale y Parish. Pero ambos dejarían sus esencias para el final.

Llegamos al momento cumbre: Larry Bird logra uno de los mejores cuartos anotadores de la historia de los Playoffs. Consigue 20 puntos en una increíble serie de 9/10 en tiros de campo. Dominique Wilkins logra 16 puntos en el mismo periodo, acabando con 47 puntos. En la mitad del cuarto se produjo la explosión anotadora de ambos jugadores. Llegaron a intercambiar 3 canastas consecutivas (uno anotaba y el otro le respondía con otra canasta al siguiente ataque). Esa circunstancia, la de intercambio de canastas y esa máxima concentración para contrarrestar al rival, no la he vuelto a ver desde entonces.

Bajo mi punto de vista, fue el mejor duelo entre 2 jugadores, en un final apretado y en una situación límite, para dar lo máximo y llevar a su equipo a la victoria. Si hablamos de un duelo competitivo, de liderazgo y máxima concentración, estamos ante el mejor cuarto de la carrera de Bird y el mejor partido de la carrera de Wilkins.

Al final la victoria fue para Boston (118-116). La serie y el 7º partido disputado por ambos equipos son considerados por la NBA, como uno de sus momentos cumbres.