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Objetivo Europa

Panathinaikos: Irrupción en la mesa redonda

Tras años apartados del primer nivel europeo, la plantilla que ha conformado el club presidido por Dimitris Giannakopoulos parece capaz de optar a lo máximo.

Han sido años de preocupación, de inestabilidad, de bajas pretensiones pero Panathinaikos ha hecho un all-in a la temporada 23/24. Confirmó a Ataman, dos veces campeón de Europa, como entrenador y ha agitado el mercado como pocas veces habíamos visto antes con el objetivo de “volver a celebrar dobletes y tripletes como en el pasado” como declaró su presidente Dimitris Giannakopoulos. Por todo ello, vamos a intentar hacer un repaso a la off-season del gigante heleno e intentar suponer cómo puede plasmar todo ese talento firmado para que funcione en la cancha.

Volver a los años de grandeza

En Atenas no se podían permitir otro año a tanta distancia del eterno rival, un Olympiacos que rozó el título de Euroliga y se ha agenciado las dos ligas griegas disputadas desde que volvió a ascender. Los últimos cursos, los verdes han sido asiduos a la parte baja de la clasificación de la liga regular en Euroliga; posiciones diecisiete, trece (de quince participantes) y dieciséis las últimas tres ediciones. Cuando la pandemia canceló la temporada 19/20 el equipo marchaba sexto, misma plaza que el curso anterior, donde fue ‘barrido’ por el Real Madrid en cuartos de final.

Algo antes, cuando era un habitual en los playoffs, salió apeado dos años seguidos con ventaja de campo ante el posterior ganador, Fenerbahçe y Real Madrid respectivamente, en esa breve etapa en la que se decía que el quinto era el que salía vencedor. En resumidas cuentas, la última vez que la afición de Panathinaikos disfrutó de una participación en Final Four fue en la 2011/2012, el año después de proclamarse campeón de Europa, aún con Diamantidis en la plantilla. Por todo ello, ha llegado el momento de resurgir y dejar atrás los cambios de entrenador, las apuestas fallidas por estadounidenses individualistas y los problemas internos que dejaba entrever gente como Derrick Williams: “Tiene que cambiar mucho más que los jugadores en ese club”.

Pitino, Vovoras, Kattash, Priftis, Radonjic y, el último, Serelis han sido entrenadores de Panathinaikos desde 2020. Seis coaches en tres años desde el último curso en pos temporada con Xavi Pascual. Además, muchas de sus apuestas por jugadores que debían elevar el techo del equipo, como Shelvin Mack, Aaron White, Okaro White, Jeremy Evans o Stefan Jovic salieron realmente mal y otros fichajes de grandes nombres podrían definirse como statpadders, término muy recurrente en NBA, con Dwayne Bacon o el propio Derrick Williams como grandes ejemplos.

Esa sensación de que nada sale bien, también con razón porque no había ni criterio ni plan, es la se quiere erradicar y la primera pieza es Ergin Ataman como cara visible y líder de un proyecto casi sustentado en el entrenador. Es sabido por todos que una de las principales características del turco es la libertad que ofrece a sus estrellas. Dentro de una coherencia, ha dejado inventar a Micic y Larkin en ataque y rodearlos de grandes trabajadores en las alas y buenos bloqueadores y reboteadores como pívot.

No es posible encontrar tan buenos exteriores como son esos dos, pero la autosuficiencia de Vildoza y Grant es evidente. El primero llega con ganas de confirmarse como uno de los mejores combos de la liga y el segundo ya ha sido mejor jugador de la Eurocup. Ambos serán un poco la excentricidad compensada por el pelotazo que supone firmar a Kostas Sloukas directamente desde el eterno rival. Ha valido su peso en oro (se habla de 3,3 millones cada una de las tres temporadas firmadas), pero es una prueba más de que Giannakopoulos no se anda con chiquitas. No es el Sloukas que ganaba partidos solo, pero es de sobra un jugador capaz de anotar el tiro final y ser un jugador determinante en los minutos que juegue. Cerraría esa posición Moraitis como tercer-cuarto guard.

Kyle Guy será el especialista del roster. Un jugador que explotó en el último tramo del curso y que parecía atado por Valencia Basket. Pero los griegos asomaron el morro y tendrán al de Indiana en sus filas con la duda de su puede plasmar esas rachas despampanantes en un rendimiento regular de picos más bajos. Los hermanos Kalaitzakis aumentan el número de efectivos en la rotación y partirán por detrás de Papapetrou como teórico alero titular. El que fuera capitán hace dos años dejó el equipo ante la falta de ambición que se intuía para enrolarse en el Partizan de Zeljko Obradovic y vuelve más maduro y con un rol más cercano al 3&D para ofrecer un oficio de mayor calidad al club de sus amores.

Con la continuidad de Grigonis en el aire, el lituano podría ser reemplazado por otro de los grandes nombres de los veranos en Euroliga. El ucraniano Svi Mykhailiuk parece estar cerca de vestir de verde en el próximo curso. Un tirador especialista en NBA, pero que en el viejo continente partiría con el cartel de estrella. Ya vimos con su selección de lo que es capaz con protagonismo con el balón y su altura le convierte en un defensor más que decente. Un sueldo superior a los dos millones vislumbra el rol que debería tener en caso de llegar al OAKA.

La rotación interior es, por variedad de perfiles y densidad, una de las mejores de Europa. Hombres grandes que deben potenciar el manejo de los pequeños mencionados párrafos atrás. Juancho Hernangómez llega, por más de dos millones por curso, para erigirse como uno de los mejores jugadores de la competición. Si bien necesita menos balón, el madrileño puede dinamitar un partido desde el catch&shoot (como se vio en la final del Eurobasket) o potenciar poco a poco su juego de espaldas. Inteligente, alto y de gran envergadura, puede ser un pilar en una defensa móvil. Su sustituto será Mitoglou, exento ya de su sanción, que tendrá que recuperar la forma para definir su papel más adelante.

Para cerrar el roster, la posición de pívot confirmó rápido a su primer integrante de la mano de Mathias Lessort. El francés ha sido dominante en la zona, con un hambre para el rebote bárbara y una decisión en la continuación casi imparable. Ha sido su único gran año en la élite y eso genera la duda del “factor Zeljko” pero, si mantiene el nivel del curso pasado, el quinteto del PAO es realmente temible. Sus minutos de descanso se dividirán en dos jóvenes torres como Kostas Antetokounmpo, quien debe reivindicarse y asegurar que tiene nivel Euroliga, y, el último en llegar, el polaco Olek Balcerowksi. Los griegos han pagado su cláusula de unos 450.000 euros a Gran Canaria para cerrar su batería interior. Un seguro en la media distancia, gran intimidador que gana casta muy fácilmente y se esconde muy bien para dar espacio a sus compañeros.

Estos nombres compondrán el roster del Panathinaikos BC 23/24. Una plantilla potentísima que debe empastar bien y hacer una gran pretemporada, porque el 90% de los integrantes son nuevos. Como ya hemos dicho, la idea parece haber sido un poco firmar lo mejor disponible en el mercado y, pese a no tener un plan, es una pauta mucho más coherente si Ataman va a ser tu jefe de banquillo. Prueba de ello es la confirmación mediante el propio Giannakopoulos de las ofertas realizadas a los Campazzo, Vesely, Hezonja, Tavares o, el rechazo que asegura haberle dolido más, Willy Hernangómez. Además del ya conocido capítulo Mirotic: “Hablé con él, le llamé una noche y tuvimos una conversación agradable. Me explicó lo mucho que ama Grecia. No lo negaré, cuando colgué, no podía imaginar que Mirotic no firmase con Panathinaikos. Luego me di cuenta de que le había dicho exactamente lo mismo a otros equipos» declaraba el presidente del equipo heleno hace pocos días.

Con estos soldados, Giannakopoulos espera no agarrar los enfados de la talla del de la derrota ante Peristeri. Un equipo que debe potenciar el juego con dos manejadores como le gusta a Ataman, tener dos seguros atrás en el tres y en el cuatro que puedan anotar de tres con fiabilidad y un cinco que finalice con alto porcentaje cerca del aro y ponga unas pantallas inamovibles. Sobre el papel, un quinteto Sloukas, Vildoza, Papapetrou (o Mykhailiuk), Juancho y Lessort cumple todo lo descrito con creces. La duda está en si algunos jugadores aceptarán tener menos protagonismo que en otros equipos por la amplitud con la que cuenta esta rotación.

Ataman es un especialista en el reparto de roles y balón y la concesión de libertad a los grandes jugadores. Si trabajan la libreta algo más que en Efes y no se solapan sus efectivos, podemos volver a tener a ese gigante del baloncesto europeo “que celebre dobletes y tripletes”. Sin pausa pero sin prisa, hay mimbres para desafiar el trono, pero también para caerse con todo el equipo. Volveremos en ¿diciembre? a ver qué hemos acertado. La afición responderá, estará con su entrenador y estrellas y volverá a llenar un pabellón que ha brindado tardes de gloria a unos supporters muy especiales y que esperan recuperar ese jolgorio este curso.

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